Summa Coaching 12va Edición 12VO EDICIÓN | Página 87
REFLEXIONES DE UN APRENDÍZ PERMANENTE- COACH RAFAEL CALBET
No por arrepentimiento, ni
por una toma de conciencia
del daño producido, cierta-
mente.
Los niños piden perdón casi
exclusivamente para evitar
el castigo. Por eso, y no es
casualidad, la fórmula lin-
güística que suelen utilizar
es:
-¿Me perdonas?
Es decir, colocan la acción
y la responsabilidad en el
otro. Es algo muy distin-
to de “Hacerse Cargo” del
daño producido y de sus
consecuencias. La fórmula
responsable por ello es:
-Te pido perdón.
Aún recuerdo aquella vez,
hace ya unos cuantos años,
en que castigué a mi hijo
adolescente, y al cabo de
un rato salió de su habita-
ción aparentemente muy
arrepentido y me dijo:
-Papá, ¿me perdo-
nas?
-Por supuesto que te
perdono, -le dije- el
castigo lo tienes que
cumplir, pero yo por
supuesto que te per-
dono.
Su respuesta aún me hace
reír:
-¡Pues vaya porque-
ría de perdón! – Y se
fue a encerrar a su
habitación a cumplir
el castigo.
Lo que está en nuestra
mano es pedir perdón, no
ser perdonados. Eso está
en la esfera del otro; y a
ello, a perdonar, ya dedi-
camos nuestro artículo del
mes pasado.
En la vida hay 3 tipos de
eventos:
• Los que dependen de
nosotros
• Los que dependen de
otros
• Los que dependen de
la naturaleza
Sobre los segundos y terce-
ros no tenemos poder algu-
no. Como máximo, algo de
influencia sobre los segun-
dos y una responsabilidad
ecológica global sobre al-
guno de los terceros. Pero
sobre los primeros tene-
mos toda la responsabili-
dad, seamos conscientes o
inconscientes de ello.
Siempre he dicho que so-
mos 100% responsables
de lo que está en nuestra
mano hacer, pero no pode-
mos ser responsables de lo
que es decisión de otros.
Por eso tenemos que poder
aceptar las consecuencias
derivadas de nuestros ac-
tos, y de sus efectos en las
demás personas.
Todos somos seres imper-
fectos y, por ello, inevita-
blemente vamos a hacer
daño a otros en ocasiones.
Muchas veces de forma
consciente y otras muchas
sin darnos siquiera cuenta
de ello, ni alimentar inten-
ción alguna, pero lo ha-
cemos. Por ello, hacerse
cargo y estar dispuestos a
pedir perdón rápida y hu-
mildemente, va a ayudar
mucho a estimular la capa-
cidad del otro de perdonar.
Producir algún tipo de
daño a otros es, a largo
plazo, algo inevitable. El
conflicto forma parte de la
naturaleza relacional del
ser humano. Por ello, si
todos fuéramos ágiles en
pedir perdón y en perdo-
nar cuando toque respec-
tivamente, los conflictos,
tensiones y sufrimientos se
aligerarían enormemente,
aumentando exponencial-
mente nuestra capacidad
de bienvivir.
Es muy diferente pedir per-
dón de otra fórmula que se
confunde con demasiada
frecuencia:
• Te ofrezco una discul-
pa.
Observemos que la discul-
pa se ofrece, y el perdón se
pide.
Ofrecemos una disculpa
cuando algún evento inevi-
table en nuestra vida, ha
producido un daño a un ter-
cero (por ejemplo, no salió
mi avión, y no pude llegar a
la reunión), pero no hay en
ese hecho un error nuestro
por el que debamos pedir
perdón.
Por eso no sirve de nada
ofrecer una disculpa cuan-
do la responsabilidad es
nuestra. El ejemplo más
usual es el impuntual. Lle-
gar todos los días tarde y
ofrecer una disculpa es un
insulto a la inteligencia y la
paciencia del otro. Es una
Lo que está en
nuestra mano es
pedir perdón, no
ser perdonados.
@revistasummacoaching
2018
¿Para qué piden
perdón los niños?
87