Al concluir la campaña, Cristiano Ronaldo marcó 42 goles, 31 de ellos en liga resultado que lo dejó a dos tantos de superar el rendimiento del delantero neerlandés Ruud Van Nistelrooy en la temporada 2002-03 y se proclamó vencedor de una nueva Community Shield pese a no poder participar por lesión. Por tales logros fue galardonado con el FIFA World Player, el Once de Oro y el Balón de Oro, premio que no conseguía un jugador del conjunto de Mánchester desde hacía 40 años.
También se le concedió la Bota de Oro por sus 31 tantos en Premier League. Su rendimiento no decayó, y en invierno ganó la Copa Mundial de Clubes 2008 siendo nombrado como el segundo mejor jugador del torneo, por detrás de su compañero Wayne Rooney. Durante el verano de 2008 se especuló sobre la posible salida del jugador al Real Madrid C. F., club que siempre mostró mayor interés por el futbolista. Sin embargo, las negociaciones se pospusieron para la temporada siguiente, mientras se recuperaba de una lesión que posiblemente lo tendría fuera de los terrenos de juego hasta el mes de octubre.
Su recuperación llegó antes, y dejó uno de los goles más bellos en su carrera en el partido de Liga de Campeones frente a su antiguo rival, el Futbol Clube do Porto al anotar desde más de treinta y cinco metros. El gol fue posteriormente galardonado con el Premio Puskás al mejor gol del año. Su alto rendimiento llevó al club a disputar su segunda final de la Liga de Campeones de manera consecutiva.