Spanish ACAMS Today (Septiembre-Noviembre 2010) Vol. 9 No. 4 | Page 25

Cumplimiento É ste es el segundo de dos artículos sobre los elementos fundamentales que deberían estar incluidos en un programa antilavado de dinero (ALD) exitoso. El artículo anterior analizó tres elementos clave — responsabilidad de la gestión, controles y supervisión y vigilancia del programa — que dan el marco básico de un programa de cumplimiento. Al establecer el tono desde el estrato superior, así también como la aplicación de controles para incrementar el cumplimiento y verificar para ver que se cumplan las obligaciones, la institución puede crear un programa que tenga las herramientas esenciales para ser exitoso. Este artículo continúa con el análisis general de los restantes cuatro elementos que completan el programa: políticas y procedimientos, gestión regulatoria, capacitación y reporte. Políticas y Procedimientos Efectivos Las políticas y procedimientos establecen los requisitos y pasos básicos mediante los cuales los empleados llevan a cabo sus tareas de cumplimiento. Esto incluye las obligaciones legales y las regulatorias, así también como aquellas decisiones comerciales basadas en el riesgo tomadas por la institución. Las políticas y procedimientos que solo son elaboradas y no se aplican seguramente se volverán obsoletas y probablemente generen cuestiones de auditoría y examen. Por lo tanto, deben ser revisadas periódicamente Al escribir una carta con comentarios, es importante dar una explicación clara del problema para evaluar si es necesario actualizarlas. Además, son de poca utilidad si los empleados que deben seguirlas no las conocen o desconocen cómo acceder a ellas. A menudo es beneficioso hacer que las políticas y procedimientos sean accesibles en línea, como por ejemplo www.ACAMS.org/espanol mediante un sitio web interno, para que la versión más actualizada pueda ser consultada por todos. Esto también representa un potencial e importante ahorro en los costos al reducir la cantidad de papel innecesario utilizado en documentos estáticos que se desactualizan. Las políticas y procedimientos también deberían ser elaborados de una manera tal que sea la más adecuada para la institución, como la redacción de un documento que se aplique también al nivel más alto de la institución con procedimientos más detallados para los distintos grupos funcionales, como los cajeros, los representantes de cuentas nuevas y el personal de la oficina de apoyo. Esta estructura le permite a toda la institución tener una mayor coherencia aplicando un enfoque de arriba hacia abajo al cumplimiento. La institución también podría optar por tener divisiones internas, como líneas de negocios grandes o entidades legales, para crear sus propias políticas y procedimientos. Si bien este enfoque les permite a las divisiones una mayor flexibilidad en la actividad, es un desafío mayor vigilar centralmente las operaciones y administrar las posibilidades de enfoques inconsistentes respecto del cumplimiento ALD dentro de la institución. Sin perjuicio de la posición tomada, es importante tener alguna supervisión centralizada sobre las políticas y procedimientos internos de la institución. Responsabilidad gerencial regulatoria La responsabilidad gerencial regulatoria se refiere a la supervisión del ámbito y las interacciones regulatorias con los reguladores. Se inicia con una lista de todas las leyes, regulaciones, reglas y estándares aplicables que rigen el cumplimiento. Estos son los pilares básicos de las políticas y procedimientos de la institución; si un oficial de cumplimiento pueden identificar las políticas y procedimientos que se refieren a cada una de las obligaciones aplicables en la ley o las regulaciones, él/ella debería tener una buena idea de que las políticas y los procedimientos están por lo menos incluyendo lo básico. También es bueno tener una lista de las guías regulatorias aplicables, ya que esto ayuda a que la institución conozca las expectativas de los reguladores con relación a las políticas y procedimientos. Si bien la guía generalmente no es vinculante, como lo son la ley y las regulaciones, con frecuencia es el estándar mínimo que el regulador aplicará al examinar a una institución. A menudo ayuda en un examen poder identificar cómo las políticas y procedimientos reflejan la guía regulatoria. Mientras que tener un inventario exacto de las leyes y regulaciones puede ser una tarea importante, no sirve de mucho si no existe un proceso para actualizarlo. Las leyes y regulaciones cambian con el tiempo; esto requiere un proceso para identificar los cambios e incluirlos en las políticas y procedimientos en la medida que sea necesario. Por esta razón, es importante tener un conocimiento de las obligaciones vigentes para saber cuáles son los cambios — así también como saber cuáles son las modificaciones que tendrán un impacto sobre la institución y qué deberá hacerse para implementar los cambios. Al identificar las modificaciones que se necesitarán, puede prepararse una lista para facilitar su inclusión en las políticas y procedimientos así también como permitir la supervisión centralizada de la implementación de las modificaciones en una institución más grande. La lista también ayudará a comunicar los