SOLUCIONES PRÁCTICAS
empresa. Esta fue la primera vez que este
estatuto se procesó con éxito en el Condado
de Ramsey, St. Paul, Minnesota.
A continuación, a la Unidad de Procesos
Penales se la convocó para ayudar en un
gran esquema de malversación de una
empresa local en St. Paul. Una empleada que
trabajaba en la unidad de nómina de una
gran empresa en St. Paul logró malversar
$450.000 enmascarando pagos a ella a nom-
bre de otros empleados. Para empeorar las
cosas, cuando se le enrostró el hecho, la sos-
pechosa trató de convencer a los investiga-
dores de que su novio, de quien afirmaba que
se había suicidado, escribió una nota de sui-
cidio en la que se hacía responsable del
delito. No sólo estaba el novio vivo y bien en
el oeste de Wisconsin, sino que la sospe-
chosa logró utilizar los fondos malversados
para comprar muchos activos caros, como
dos vehículos nuevos y un semi-camión. Tra-
bajando con socios privados y el Servicio
Secreto de los EE.UU., estos activos fueron
recuperados, la sospechosa fue a prisión y el
dinero de la venta de los activos recuperados
fue devuelto a la compañía victimizada para
disminuir la pérdida total.
Quizás el caso mayor, y ciertamente el caso
más interesante investigado por la Unidad
de Procesos Criminales del Departamento
de Policía de St. Paul, fue el esquema de
fraude de afinidad de Seng Xiong llamado
“Hmong Tebchaws”. Este caso fue trabajado
con la cooperación del Servicio Secreto de
los EE.UU. y la Oficina Federal de Investiga-
ción (FBI). Dirigidos por un socio financiero
del sector privado, los investigadores de St.
Paul comenzaron a rastrear la actividad
financiera del sospechoso, Seng Xiong. Lo
que los investigadores aprendieron rápida-
mente fue que Xiong no sólo había manipu-
lado a la gente, sino que también estaba
victimizando a una población vulnerable.
Xiong les prometió a sus víctimas un nuevo
país y seguridad financiera. Su plan fue exi-
toso, ya que aprovechó muchos sueños pro-
fundamente arraigados por la comunidad
Hmong de tener un país propio algún día.
Xiong era un vagabundo; un hombre sin
medios de apoyo aparte de las mentiras que
lanzó sobre su trabajo secreto con la ONU y
la Casa Blanca, que decía que apoyaba el
establecimiento de un país para el pueblo
Hmong. Los Hmong son refugiados de las tie-
rras altas del norte de Laos. Un grupo
nómada que nunca tuvo su propio país, sino
que luchó junto a tropas estadounidenses
durante la “Guerra Secreta” contra los solda-
dos comunistas en Vietnam. Ferozmente lea-
les al gobierno de los EE.UU., muchas Hmong
creían que se les debía su propio país y que
las negociaciones secretas y las reuniones
con los funcionarios de inteligencia eran
sobre cómo surgiría un nuevo país. Xiong
engatusó y convenció a una población
ansiosa por escuchar cierto mensaje de que
él era justo la persona para lograrlo.
Los Hmong fueron perseguidos por su leal-
tad a los EE.UU. Se fugaron de Laos a los
campamentos de Tailandia y cientos de
miles de Hmong empezaron a emigrar del
sudeste asiático a los EE.UU., Australia y
Francia. La asimilación era dura y muchas
de las generaciones mayores anhelaban
regresar a las colinas de Laos y tener su
propio terreno. En esta narración, Xiong vio
una oportunidad. Orquestando de Minne-
sota y California, a través de una red de
líneas de conferencia y videos de YouTube,
Xiong convenció a los pobres y marginados
de que participaba en reuniones de alto
nivel con el gobierno de los EE.UU. y que
ha