DESAFÍOS ANTIL AVADO
mento de Servicios servicios para Niños del
condado. Todo esto ocurrió frente a los ojos
de los niños a bordo de un autobús escolar.
¿Sigue pensando que no hay víctimas?
EDUCACIÓN
En el artículo que escribí en la edición de
junio-agosto de 2016 comenté y les pedí a los
lectores que vieran la película Persiguiendo
al Dragón: La Vida de un Adicto a los Opiá-
ceos. Recientemente, los Capítulos de
ACAMS de la Capital de los EE.UU. y de Vir-
ginia realizaron un evento conjunto para dis-
cutir esta epidemia en curso. Me sorprendió
cuando al preguntarle al grupo de más de 70
si habían visto la película, sólo un puñado
levantó la mano. El evento comenzó con la
proyección de la película. La película les
abrió los ojos a algunos. Alguien en la
audiencia compartió que vive con un miem-
bro de la familia que sufre de adicción. Otros
se sorprendieron al ver a la gente común
pasar por los horrores que crea la adicción a
los opioides.
Creo firmemente que el conocimiento es
poder y que nunca se puede saber lo sufi-
ciente. Para derrotar verdaderamente a un
enemigo primero hay que entenderlo y estu-
diarlo. Sólo entonces se tendrán las herra-
mientas para derrotarlo. Por lo tanto, le pido
nuevamente que por favor tome 49 minutos
de su día para ver el programa Persiguiendo
al Dragón: La Vida de un Adicto a los Opiá-
ceos (se aconseja discreción debido al len-
guaje y las imágenes fuertes). Esta película
se puede ver en www.FBI.gov/ChasingThe
Dragon.
De acuerdo con la Administración para el
Control de Drogas (DEA), tres de cada cua-
tro usuarios de heroína comenzaron abu-
sando de pastillas recetadas. Los expertos
médicos le dirán que los opioides en un
frasco no son diferentes de la heroína que
usted compra en una bolsa transparente. La
mayoría de las personas tienen un botiquín
en algún lugar de su casa. La mayoría de los
padres que conozco dejan bajo llave sus ala-
cenas de vino/cerveza de casa con el fin de
eliminarles la tentación a sus hijos. Si no
pueden acceder a ello, no lo beberán. Así
que, ¿por qué mantenemos analgésicos peli-
grosos en botiquines accesibles a nuestros
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hijos? Si no los necesita, deshágase de ellos.
Si usted los está tomando, entonces téngalos
bajo llave. Si usted no sabe cómo deshacerse
de ellos, utilice la internet. Existen varias
maneras seguras de deshacerse de los medi-
camentos recetados no usados.
Sé que me estoy repitiendo, pero, no tendría
que hacerlo. Varias veces al año, la DEA
patrocina un programa de recuperación de
drogas en los EE.UU. y cada vez se entregan
varias toneladas de píldoras sin usar. La DEA
también informa que los EE.UU. representan
menos del 5 por ciento de la población mun-
dial, pero consumimos 80 por ciento de los
opioides fabricados en el mundo. Una vez
más, no estoy diciendo que tal vez no nece-
site estos medicamentos para combatir el
dolor crónico. Lo que estoy diciendo es que
no sea la causa de la curiosidad de un miem-
bro de la familia que potencialmente puede
conducir a la adicción y la muerte.
Una de las partes más gratificantes de mi
trab