Spanish ACAMS Today (Junio-Agosto 2011) Vol. 10 No. 3 | Page 46

guÍA PARA su CARReRA raciones sobre cómo aplicar los estándares éticos más elevados a todos los aspectos de sus negocios. La propuesta central de la Integridad de Dirección es que las compañías tienen un fuerte interés, así también como una responsabilidad, para actuar con integridad en todo momento. La Integridad de Dirección se basa en: (a) la mayor percepción de que es más probable que las compañías tengan éxito cuando actúan con integridad y (b) un mayor conocimiento por parte de los directores de las compañías de la necesidad de buscar asesoramiento experto para ayudarles a alinear e incorporar estándares éticos elevados con la estrategia comercial en todas las funciones operativas. Habilidades ALD como parte de un programa de Integridad Gerencial A ctualmente las instituciones financieras están reconociendo que las habilidades desarrolladas para combatir el lavado de dinero pueden aplicarse a un sector mucho más amplio. Los artículos y seminarios ofrecidos por ACAMS han descrito los beneficios de combinar o coordinar el programa ALD de una institución con la independencia ética, y el criterio profesional del oficial de cumplimiento ha permitido que la profesión coseche un gran respeto y confianza. El cumplimiento ya no es considerado meramente otro centro de “costo” para cumplir las obligaciones regulatorias, sino una influencia positiva en la viabilidad e incluso rentabilidad del sector financiero. El cumplimiento ALD ahora juega un rol importante en la integridad del sistema financiero, ayudando a impedir el robo de identidad, monitorear empleados que presentan potenciales amenazas e impedir conductas internas indebidas, entre otras actividades. Con su impacto positivo demostrado en el sector financiero, puede ser el momento en que sectores distintos del financiero, consideren las ventajas que las habilidades de los especialistas ALD pueden ofrecer. La confianza pública en muchas instituciones, corporaciones y la política ha declinado por escándalos que han erosionado la confianza que previamente se les había otorgados a los directores y gerentes de esas instituciones. Las sanciones civiles y criminales, así como también las demandas judiciales de clase 46 y los boicots, han comenzado a producir consecuencias en muchas organizaciones, obligándolas a cerrar, reestructurarse o aplicar medidas para reformarlas. Wikileaks y los empleados que han dado a conocer informaciones internas han demolido el concepto de que los secretos pueden mantenerse indefinidamente — con suficiente motivación, cualquier cosa y todo pueden llegar a ser divulgado. La reacción pública ante las actividades ilícitas por parte de individuos, negocios e incluso gobiernos puede ser severa, resultando en pérdidas importantes, nuevas regulaciones, o, como en el caso de algunos gobiernos, en un cambio completo de liderazgo. Algunas instituciones están reconociendo ahora la necesidad de elaborar sistemas internos para impedir que sus organizaciones se conviertan en víctimas de malas conductas, corrupción, fraude o codicia personal. Si bien la mayoría de las instituciones comerciales han implementado programas de cumplimiento para mitigar y reducir la posibilidad de tener conflictos con las regulaciones gubernamentales en sus respectivas industrias, algunas han asumido un enfoque más amplio, buscando