Spanish ACAMS Today (Diciembre ’09- Febrero ’10) Vol. 9 No. 1 | Page 27

por actividades comerciales o financieras de esa empresa o de sus directores, y Rosemont P Corporation no tiene decisión ni dirige el movimiento de los fondos mantenidos en esas subcuentas, pues ese dinero proviene directamente de operaciones “Permuta” hechas por legitimas casas de bolsa y sociedades de corretaje constituidas en Venezuela. Consecuencias sufridas por las empresas financieras venezolanas La congelación y/o confiscación por parte de las autoridades estadounidenses de millones de dólares, llevados a las subcuentas establecidas en el banco a través de Rosemont P Corporation por las casas de bolsa y sociedades de corretaje venezolanas (o sus empresas off shore), han dejado fuera del mercado financiero venezolano a muchas de ellas, quienes se han visto en la necesidad de responder a sus clientes con su propio patrimonio. Lo que en sus inicios parecía la “solución perfecta” a un gran problema operativo, se convirtió en la peor situación financiera que podían imaginar estas empresas venezolanas, quienes de manera involuntaria se han visto involucrados en un asunto judicial, que se originó en un hecho en el cual no tuvieron participación alguna. Las empresas que se han mantenido operando en el mercado “Permuta” se encuentran a diario con otro gran problema, los departamentos de cumplimiento tienen un listado de compañías que, a su entender, están vinculadas con Rosemont P Corporation, y que son consideradas “fantasma”. Esta lógica deducción se deriva del hecho, antes comentado, de que las diversas empresas Rosemont registraron como “Detalle de Nombre Ficticio” ante el “Florida Department Of State Division of Corporations” el nombre comercial de las empresas financieras que habían contratado los servicios. Por tal motivo, cua ndo u na empresa financiera involucrada en este tema envía fondos a un cliente suyo en cualquier banco, el departamento de Cumplimiento debe verificar si la operación corresponde a una de las empresas con “Nombre Ficticio” creadas por Rosemont Corporation en el Estado de Florida o a compañías que han sido registradas de manera legítima en Venezuela o en cualquier otra parte del mundo. Recordemos que los nombres registrados como “ficticios” en Florida por Rosemont lamentablemente coinciden perfectamente y en toda su extensión con la denominación comercial correspondiente a casas de bolsa y sociedades de corretaje legítimamente constituidas y que no tienen entre sus www.ACAMS.org/espanol Lo que en sus inicios parecía la “solución perfecta” a un gran problema operativo, se convirtió en la peor situación financiera que podían imaginar estas empresas venezolanas directores ni entre sus accionistas a Rosemont ni a ninguno de los accionistas o directivos de esta empresa. Prácticamente todos los días las empresas financieras venezolanas deben preparar largas explicaciones, y soportar con la documentación correspondiente, las pruebas de que las operaciones que están efectuando en el mercado financiero internacional corresponden a empresas venezolanas legítimas y no a empresas “fantasma” constituidas por las compañías de Rosemont en Florida. Conclusión Si tomamos en consideración que las casas de bolsa y sociedades de corretaje constituidas en Venezuela, son empresas reguladas por la Comisión Nacional de Valores de ese país, que exige a todas esas compañías que cuenten con un departamento de cumplimiento; que en su gran mayoría cumplen con su obligación de hacer la auditoría financiera (“due diligence”); que la legislación venezolana tipifica como delito el lavado de dinero proveniente de actividades relacionadas con el narcotráfico y con delitos conexos, así como de delitos vinculados a la delincuencia organizada. Si entendemos que con motivo del régimen legal que limita y restringe la libre convertibilidad de la moneda, en Venezuela se ha “creado” un sistema (Permuta/SWAP) que está lejos de ser usual, pero que es “legal” bajo el ordenamiento vigente en ese país, podríamos llegar a pensar que los departamentos de cumplimiento de los bancos sobreactuaron en defensa de los intereses de esas instituciones y de sus clientes. Sin embargo, el turbulento clima político reinante en Venezuela desde hace varios años ha provocado, entre otras cosas, una exigua colaboración de las autoridades de ese país con los organismos internacionales que luchan contra el narcotráfico y la delincuencia organizada. Este hecho, aunado a la corrupción existente y a un debilitado sistema de justicia, justifica en buena medida el hecho que las instituciones financieras internacionales tengan temor de operar con empresas venezolanas o sus empresas off shore que ejecutan operaciones que, en definitiva, les resultan “extrañas”. Sin embargo, en un mundo que se transforma constantemente y donde el mercado financiero no escapa a continuos cambios, los funcionarios encargados de hacer cumplir las normas relativas a la prevención y el control de legitimación de capitales tienen la obligación de esforzarse un poco más por tratar de entender el funcionamiento de negocios financieros novedosos como la “Permuta” que, con sus limitaciones y riesgos no deja de ser un instrumento f