#SoyUNEVErsitario Revista #SoyUNEVErsitario Número 32 | Seite 18
L A S O P A
Lcda. Lorena Domínguez Galindo- Servicios Bibliotecarios/UNEVE.
—¡Pero ¡qué diablos...! ¡Esto es asqueroso!
—vocifera indignado el cliente, sacudiendo la fofa
papada—. ¡Camarero, venga aquí, hay un diente
en mi sopa! —Gira luego con esfuerzo su
voluminoso cuerpo hacia las otras mesas,
buscando apoyo a su reclamo—. ¡Miren: hay un
diente en mi sopa!
El resto de la clientela, que aún no ha sido
atendida, gira sus cabezas hacia él, pero nadie se
inmuta. Algunos se limitan apenas a murmurar
entre ellos. Una niña susurra a su madre:
—¡Mamá, mira: abrió tanto la boca que se le ve la
lengua, la tiene bien gorda!
—¡Querida, por favor, sé más prudente!
La niña guarda silencio, aunque no despega la
vista de la boca del hombre, que no deja de gritar.
El camarero se acerca presuroso, presa de
evidente turbación.
—¡Un diente! —exclama, intentando mantener la
compostura—. ¡No lo entiendo, señor, no sé cómo
pudo ocurrir, le pido mil perdones, lamento que
haya encontrado eso...!
—¡Ha de ser de su cocinero, que seguramente usa
dentadura postiza! ¡Es asqueroso!
—No, señor, le aseguro que el cocinero no usa
dentadura postiza. Le reitero mis excusas y le
repito que no sé cómo pudo ocurrir que usted
hallara eso en su plato.
—¿Qué me va a decir, entonces? ¡Porque esto
merece una explicación! ¿Cocinan gente allá
adentro o qué?
El camarero sonríe con ironía.
—No, señor, no cocinamos gente allá adentro: la
preparamos acá afuera.
—¿Qué? ¿¡Se está burlando de mí, infeliz!?
—No, señor, yo me tomo mi trabajo muy en serio.
—¡Pero qué...!
El cliente no termina la frase. Un fuerte retortijón
sacude su elefantiásica humanidad, haciéndolo
escupir un chorro de sangre en su plato de sopa.
Introduce la cuchara y en el brillante líquido puede
distinguir otros dos dientes. Los mira horrorizado.
Se lleva ambas manos a la boca, las observa
manchadas de sangre. Y se desploma sobre la
mesa, inerte.
El camarero coge la rolliza muñeca, le toma él
puso, sonríe satisfecho y, con voz estentórea,
anuncia, dirigiéndose a las demás mesas:
—¡Señores, perdonen la demora: el buffet está
servido, ¡bon appetit!
Los demás comensales se aproximan sonrientes.
La niña se adelanta, ansiosa. Ya tiene elegida su
parte.
Tomado de la red. #NochesDeInsomnio
18 Mayo 2020