Semillas
Educativas
dimió por nosotros, para que fué-
ramos nuevos, nos alejáramos del
pecado e iniciáramos el camino
que conduce hacia Él.
Dios es un ser infinitamente jus-
to que no exige más de lo que el
hombre no puede dar y sin em-
bargo Él sí se da todo, íntegro,
sin egoísmos ni limitaciones, pero
también sabe darle a cada uno
lo que se merece y a pesar de su
grandiosa bondad, también pide
cuentas de nuestros actos y sabe
castigar, aunque su labor no sea
esa, porque su corazón está hen-
chido de amor y bondad para con
el hombre.
Todos debemos saber las verda-
des acerca de Dios, identificarnos
con el Evangelio del amor y acep-
tar la misión de la Iglesia de repar-
tir esas enseñanzas en boca de los
ministros, quienes representan a
Dios en la tierra.
La Iglesia es un sacramento univer-
sal de salvación, ella guarda impor-
tante cúmulo de la fe, depositada
por los discípulos de Cristo, es el
sacramento rico de fortaleza y san-
tidad, que afronta las dificultades,
vence las ignominias y se sobrepo-
ne a las ligerezas y aspavientos del
mundo material, que trata de amai-
nar su acción de evangelizadora.
La Iglesia es continuadora de la
misión salvífica de Cristo, anun-
cia con la verdad el evangelio de
Jesús, sigue los lineamientos de
ser una madre que se esfuerza y
preocupa por sus hijos, los educa,
orienta y ayuda a salir adelante,
mientras que como Maestra, ense-
ña la verdad, testimonia el ejem-
plo y conduce sabiamente por el
camino del perdón, pues, sus ac-
titudes son de comprensión, amor
y entrega, más no de acusar, ni de
condenar.
La Iglesia como manantial de ver-
dad, como depositaría de la fe,
nos ofrece a Cristo en los Sacra-
mentos, para que valiéndonos de
ellos, podamos conocer y llegar
a la presencia del Sumo Maestro
del amor que es Jesús. En los Sa-
cramentos, recibimos los signos
externos que nos ayudan a lavar
nuestras faltas, y esta actividad
la realizan los ministros de Dios,
quienes se han preparado al es-
tilo de Jesús, para realizar dicha
misión por todo el mundo, conti-
nuando la acción de la Iglesia que
es universal, santa y apostólica,
como su líder Pedro, en quien Je-
sús confió la extensión de la obra
redentora a la humanidad.
Por medio de sus inistros, la Igle-
sia se fortalece y Cristo tiene la
oportunidad de seguir cumplien-
do sus promesas de salvación en
los hombres, acercándonos a no-
sotros y dándonos a conocer el
profundo amor y el sentido de la
amistad, para que brote en cada
uno, semillas de paz abundantes y
así seamos nuevos seres, nuevos
hombres, para empezar a morir
al pecado y resucitar con Cristo a
una vida nueva, santa, pura y libre
de las penas y discordias que ro-
dean el mundo exterior y material.
Semillas educativas. Orientaciones didácticas para la formación de la Infancia Misionera
desde la escuela.
PhD José Orlando Salazar Duque.
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