Semillas educativas Semillas Educativas- José Orlando Salazar Duque | Page 137

Semillas Educativas 6. Los niños y la infancia misionera «Fuego he venido a traer a la tierra y quiero que arda sin descansar, soy misionero y aunque pequeño, sirvo con gozo al rey celestial « Himno a la Infancia. Es compromiso importante e in- mediato del niño consagrado, irra- diar su mensaje de amor y ejemplo a los demás niños que le rodean, atrayendo con su buen ejemplo tanto en la escuela, la casa y la co- munidad, a otros niños, para que conozcan a Jesús y sientan en sus corazones la bondad infinita que Él, les ofrece cada día. Pertenecer a la Infancia Misione- ra es un orgullo y a la vez un reto para el niño, desde esa edad tan corta todavía. Un orgullo, porque va a estar más cerca de Jesús, va a hablar de Él, lo tendrá en su co- razón permanentemente, será el compañero en el camino y moverá a su comunidad de infantes con el ejemplo y las acciones que pueda ejercer con su trabajo misionero. Se trata de un reto, porque indu- dablemente, Jesús nos pide a to- dos que tomemos nuestra Cruz y lo sigamos, que le demostremos de verdad que queremos estar con Él. Dejar a un lado los odios, las tensiones y las angustias y em- paparnos de su generosidad infini- ta, para que seamos seres nuevos, rechazando el pecado y regresan- do a su presencia Misericordiosa. Los niños trabajan desde la In- fancia Misionera por la obra de la salvación para sus demás com- pañeros, ya que construyen con bondad, sencillez, pureza y acer- camiento, el camino directo y amoroso que Jesús quiere para los hombres, siendo los voceros en la plenitud de los tiempos. La Infancia Misionera es una obra de descubrimiento de los valores de los niños, es un impulso a que ellos se conviertan en protagonis- tas del amor y la verdad de Jesús, a que desde niños conozcan y proyecten el mensaje Misionero, la tarea encomendada por Jesús a sus discípulos cuando les dijo: «Id por todo el mundo y enseñad el Evangelio, haciendo a otros hombres, mis discípulos, bauti- zándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo». (Marcos: 16,14-18) Un reto muy importante, ¿verdad niños? Por eso, hay que prepararnos, pero con alegría, dispuestos a cumplir con esa hermosa consigna dada por el ser más amoroso que es el Hijo de Dios. A través de la Infancia Misionera, los niños ayudan a la Iglesia a cum- Semillas educativas. Orientaciones didácticas para la formación de la Infancia Misionera desde la escuela. PhD José Orlando Salazar Duque. 137