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Una vez que la última clase del día llegó, los adolescentes recibieron indicaciones de la profesora Lucina, sobre la importancia y gran labor que el proyecto conllevaba; de igual manera, se le fue asignado a cada equipo el lugar donde trabajarían las próximas clases. De igual forma la maestra les explicó los trabajos que cada alumno desempeñaría; como ya los otros dos grupos habían comenzado el trabajo, a los estudiantes del 102 les correspondía el continuar. Dos integrantes serían los responsables de ir detrás del salón de cómputo para cortar dedo moro, planta que se había escogido para plantar en los taludes de la institución. Los tres restantes irían plantando aquellas hierbas que los dos salones anteriores ya habían recolectado.

Durante el resto de esa clase, a eso se dedicaron los alumnos. Al día siguiente, la profesora les indicó que iban bien con su trabajo pero que les faltaba algo muy importante: regar las plantas. De igual forma les dijo que para no ahogar a los dedos regándolos con una manguera, tendrían que perforar la tapa de una botella para tener un mayor alcance y dispersión al momento de regar. Y así lo hicieron la mayoría de los equipos, y repitiendo lo ya hecho en las clases anteriores, los estudiantes siguieron trabajando en el que sería su último día de plantación.

La profesora en un inicio había dicho que una vez terminado el proceso de sembrado, deberían cuidar su trabajo por al menos dos semanas más para verificar que diera frutos, y por ello algunos equipos en sus horas libres y/o saliendo de la escuela, se acercaban a la zona de cosecha para seguir regando o compactar la tierra.

Y así continúan los alumnos, pues el periodo de cuidado no ha finalizado. Todos se encuentran expectantes para ver los resultados de su trabajo, confiando en que todo saldrá bien y que florecerá.

Equipo 4

Equipo 4 trabajando duro

Regando y cuidando los cultivos

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