SEISCEROSEIS
dos escalones y en el tercero frenó de golpe, quedó un tiempo eterno mirando hacia la ciudad hasta que tomó su sombrero y lo echó al agua, seguidamente él se lanzó al mar y subió de regreso esos tres escalones y se perdió en el interior del barco, pasaron meses y seguía sin decir nada a alguien, sólo le dijo a su amigo“ Nunca más seré infeliz”.
Pasado el tiempo el mejor amigo de Novecento decidió abandonar el Virginian y nunca más regresar, pero no sin antes tocar una última noche juntos, uno su sólo en trompeta pero le acompañaba su mejor amigo con un susurro de piano pero juntos, nadie comprendía, todos danzaban, pero para ellos era su despedida, eran ellos dos diciéndose ahí todas las cosas que no podían ser dichas en palabras.
Así un 21 de Agosto de 1932, el trompetista de Atlantic Jazz Band y mejor amigo de Novecento, abandonó el barco.
Después de que partió el mejor amigo de Novecento, no supo nada del Virginian o de Novecento por años.
No le fue tan bien un trompetista ante la guerra cuya inteligencia radicaba en el sentimentalismo.
Tiempo después recibió una carta escrita por Neil O’ Connor, un marinero del barco quién le dijo que“ debido a la guerra el Virginian quedó destrozado, era un hospital flotante pero quedó destruido, todos desembarcamos en Plymouth, excepto Novecento, él se quedó en el barco”.
El mejor amigo de Novecento tomó un tren hacia Plymouth y recorrió todo el barco de para encontrar a Novecento.
Ahí lo encontró sobre una caja de dinamita, viejo de edad pero sin cansancio, se veía bello a la penumbra de la obscuridad y expresó a su amigo el por qué jamás había bajado del Virginian, fue debido a que le aterraba conocer la tierra, la cual era inmensa e infinita, no sentía necesidad alguna de arriesgarse a conocerla en persona, pues desde el pequeño, manipulable y conocido barco se conocía el mundo, gente de todas las partes del mundo que contaban cómo eran los lugares de dónde provenían y él sólo los imaginaba.
“ Los deseos estaban destrozándome el alma. Podía vivirlos pero no los conseguí.
Así que entonces los conjuré.
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