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Proyectil encamisado total

Son los recubiertos con una lamina de metal que usualmente tiene una aleación de alrededor de un 95% de cobre y 5% de zinc, con espesor variable en la zona de roce con él anima del cañón. Este tipo de munición se utiliza en rifles de mayor potencia que los .22 LR, en diferentes calibres de armas comunes, con pólvoras que proveen diferente grado de velocidad, y también algunos Magnum.

Tienen un costo de fabricación muy inferior a las deformables, ensucian menos los cañones y garantizan la correcta alimentación de cualquier tipo de armas, semi o automáticas.

Proyectiles expansivos

Para que el proceso de dilatación se produzca convenientemente luego del impacto, la munición expansiva debe reunir una condición (ideal), tendrá que arribar al blanco con una velocidad adecuada alrededor de 400 mt. /Seg.

Se comercializan en diferentes tipos, pero las más difundidas son aquellas semi blindadas que poseen cortes en el frente de la munición (fragmentadas), esto asegura una rápida ruptura de la munición al impacto. Otras tienen un encamisado de espesor variable, cuyos núcleos son de plomo de diferente dureza. La parte delantera es blanda lo que permite una rápida deformación, la parte de atrás es de plomo más duro, por consiguiente retiene más masa dándole al proyectil una mayor penetración.

Proyectil semi encamisado de punta blanda

Los mismos tienen una camisa de cobre y una punta expuesta de plomo. En general la punta es chata y su expansión depende del tamaño de la punta como también la velocidad con que arriba al blanco y la velocidad con que se deforma la camisa. Estas, al hacer impacto en el cuerpo de un animal, poseen características expansivas tales, que penetran dentro del mismo, alcanzando órganos vitales produciendo un enorme efecto de incapacitación, agotando totalmente su energía dentro del mismo.

De esa forma provocan un enorme efecto traumático que hace que la presa muera casi en el momento, sin sufrir inútiles agonías. Desde luego, si así no fuere, se perdería gran parte de la efectividad de la munición.

Los calibres que desarrollan altas velocidades como los Magnum deberán utilizar proyectil con algún tipo de camisa, pues la elevada velocidad inicial que provee la pólvora al proyectil provoca emplomamiento en el ánima del cañón.

Punta hueca

Su característica principal es su elevada expansión. Esta propiedad varia en función del diámetro, la longitud del orificio de la cabeza del proyectil y también el espesor de la camisa de cobre que la recubre.

En los calibres pequeños (.22 LR.) Estas municiones son solo de aleación de plomo, las de alta velocidad poseen un baño electrolítico de cobre para prevenir el emplomamiento del cañón. Para una adecuada expansión se deberá tener en cuenta la velocidad con la que el proyectil arriba al blanco, en general cuando este impacta sobre los tejidos vivos comienza la expansión.

Esta característica es imprescindible para la caza, pues lo que se pretende es que el proyectil retenga suficiente masa y energía tal que llegue a los centros vitales, generalmente debajo de un grueso cuero y de los huesos.

Ya en el año 1972 el Instituto Nacional de Justicia de U.S.A., recomendó el empleo definitivo de los proyectiles de punta hueca, para ser utilizadas por policías, en sus armas de puño, quedando desde ese momento descartadas las balas de plomo macizo o totalmente encamisadas.

En esa oportunidad, se consideraban aptas para operaciones policiales, aquellas municiones que penetraran en el tejido humano entre 3,75 y 20 cm. Suponiéndose que esto era suficiente para que en su penetración pudiera alcanzar algún órgano vital.

En el estado de Florida, en un tiroteo que se dio en llamar la masacre de Miami, se debió al famoso tiroteo el 11/4/86 entre agentes especiales (Swat) y delincuentes, en el cual perdieron la vida dos oficiales y