Esto es la Resiliencia, esta capacidad que todos tenemos y que sólo algunos deciden utilizar para llevar una vida lejos de lo que les causa en algún momento conflicto a sí mismos: tener conciencia para poder identificar los problemas y sus orígenes; tener comunicación para poder establecer vínculos e intercambios con los demás y así se pueda dar y recibir apoyo, ya que el poder poner palabras a lo que sentimos es muy sanador; tener capacidad para responsabilizarnos de nuestra propia vida, lo que nos ayuda a tener la sensación de tener un control sobre ella que nos permite vivirla mejor. No sentirnos culpables de lo que pasa, rechazando la sensación de que lo que pasa es por nuestra culpa, y así poder tomar la responsabilidad de nuestra vida. El tener un objetivo en la vida, buscándole un sentido, a pesar de lo que estamos viviendo, sabiendo que hay una vida más allá. Tener empatía para poder sentir lo que otros sienten.
La vida no es fácil a veces. Pasamos por pruebas difíciles, pero siempre debe existir en cada uno de nosotros la fuerza necesaria que nos permita levantarnos y seguir caminando. Porque hay momentos en nuestra vida que parece que todo está en contra, donde nos vemos expuestos a situaciones muy difíciles o adversas donde puede haber mucho dolor, humillaciones y el mundo se nos viene encima.
Son en estas situaciones donde parece que la vida nos pone a prueba para buscar dentro de nosotros esos recursos y habilidades para enfrentar la desdicha que estamos viviendo.
OBERTURA
Soñar es el motor de nuestra vida, pero a veces nos centramos más en los impedimentos que en la propia meta. No es la vida la que nos castiga, ni la fortuna la que no está de nuestro lado. Es la duda y la preocupación constante las que nos mantienen en un sinvivir, en un baile interminable de pasos desacompasados hacia delante y hacia detrás, y que nos impiden avanzar.
Tal vez todo lo que hoy nos preocupa y nos parece difícil e incierto con el tiempo se minimiza y nos damos cuenta que nos ayudó a crecer y a ser mejores cada día.
De pronto cuando creemos tener todo en la vida alguien o algo derrumba nuestro castillo, nuestro imperio, y allí estamos nosotros. De todo debemos aprender. Nada ni nadie nos debe desalentar. Somos nosotros los únicos que podemos elegir: bajar los brazos o seguir peleando.
Hay personas que parecen tener un don que les permite que, a pesar de atravesar situaciones adversas, humillantes, de dolor o de pérdida, logran salir no solamente a salvo, sino aún transformados por la experiencia.
Generalmente durante las circunstancias difíciles es cuando desarrollamos recursos que no sabíamos que tenemos, para poder resurgir a la vida a pesar de que ésta ha sido muy difícil para nosotros.