Seguir adelante | Page 14

Tienes amigos de todo tipo, unos estudian, otros trabajan, otros no hacen nada, fuman y beben en el parque. Tú sabes lo que quieres para tu vida, sabes lo que te gustaría ser en un futuro, lo que te gusta hacer o tus aficiones desde pequeño y la relación que tienes con tu familia, especialmente con tus padres.

Sin darte cuenta, vas alejando a las personas que tienen una buena influencia en ti y te aportan cosas buenas, vas dejando a un lado los estudios, y practicar tus aficiones ya no te parece interesante.

Empiezas a juntarte cada vez más con malas compañías, ves que lo pasan bien, hacen lo que quieren y a la hora que quieren. No se preocupan por sus estudios ni por conseguir un trabajo, pues van al dinero fácil.

Tú sabes que esa vida no es la que quieres para ti mismo, pero que más da… Tienes muchos años por delante, ya tendrás tiempo de cambiar de amigos, ahora quieres “vivir la vida”, nada malo pasará, después te centras en lo que realmente quieres y ya está. Empiezas a beber y a fumar, a faltar a clase y a pasar la mayor parte del tiempo en la calle, como ellos. Ya no pones atención en tus obligaciones, solo te preocupa pasarlo bien y olvidar los problemas.

Tus colegas, además, se mete en peleas y tienen muchos trapicheos. Tú no quieres meterte en esas historias, pero al final te acabas acostumbrando a ese ambiente y meterte en esos temas, te parece cada vez más normal.

Después sin darte cuenta, todo ese cúmulo de cosas te ha arrastrado a estar metido en discusiones con tus padres. Te salta la alarma interna”¡¡¡No sigas!!!” Pero sientes que ya es tarde, te propones centrarte más en tus cosas y pasar de malos rollos, pero no cambias de compañías, y en tu casa cada vez tienes más problemas porque tus padres ven que no vas por buen camino, pero te molesta que te lo digan porque aún te crees capaz de controlar la situación aunque sigues sin cambiarla.

De repente, sin darte cuenta, otro día te surge un problema que te viene de improvisto, pero no le das importancia. Al día siguiente te enteras de que te han denunciado y piensas: “ya la he fastidiado otra vez…” “tengo que terminar con esto ya”. Pero no

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piensas realmente que pueda pasarte nada, una multa y otra vez a lo mismo de siempre. Pero esta vez no es así, ya tienes antecedentes y te meten en un reformatorio.

Miras atrás y te das cuenta de los millones de oportunidades que tuviste para cambiar, o simplemente para no meterte en ese mundo desde el principio. Pero… qué más da. Tienes muchos años por delante, ya tendrás tiempo de cambiar de amigos, ahora quieres “vivir la vida”, nada malo pasará, después te centras en lo que realmente quieres y ya está.

Después, después, después… Siempre después. Y al final nunca te alejas de lo que te perjudica. Te das cuenta de que ya es tarde, que todas esas frases sólo son excusas para retrasar el momento de enfrentarte a la vida y al esfuerzo. Que te equivocaste y que uno no elige las consecuencias de lo que hace, pero sí lo que hace. Y tienes que saber parar a tiempo, sino puedes arrepentirte mucho.

Piensas que por juntarte con cierta gente tú no cambiarás, pero lo cierto es que te acostumbras a cosas que no van contigo, y llega un momento en el que ya has cambiado, y hasta que no te das el golpe no te das cuenta.

Por eso son tan importantes las compañías que eliges y la gente de la que quieres rodearte, porque es tú ambiente y de ser una persona segura de lo que quiere, pasas a ser una persona que ya no tiene claro cuál es su sitio, sólo por estar en el equivocado, pero eso no lo vemos hasta que nos pasa algo malo, hasta que no nos dan un escarmiento.

De repente te ves lejos de tu familia; ellos, a pesar de haberte aconsejado mucho y tú no haberles echo ningún caso, no te dan la espalda, te apoyan y siguen confiando en ti, en que estás a tiempo de cambiar y hacer las cosas bien.

Te das cuenta realmente de que es tu familia quien nunca te va a fallar y de lo importantes que son para ti. En la calle les valorabas, pero no lo suficiente, les tenías cuando los necesitabas y cuando no, ibas a tu bola. Entonces es cuando realmente te das cuenta