le interesa en este momento es seguir en el poder, recostado sobre esta nación, por completo indiferente al porvenir de sus habitantes. El respaldo a los campesinos se tiene que demostrar con una negativa enfática a consumir y comprar productos alimenticios importados; con una decidida actitud para cuestionar las informaciones sesgadas de grandes canales noticiosos como Caracol o RCN; rechazando cualquier propuesta procedente de partidos políticos cercanos a los creadores de la crisis agrícola: La U, los Liberales, los Conservadores y demás expresiones cercanas al gobierno Santos, así como la supuesta oposición del señor Uribe Vélez y su Centro Democrático, pues han demostrado convicción solo hacia sus propios estómagos y negocios. Nos urge un cambio de hábitos vitales, educativos y de acción colectiva.
Algunas lecciones de los últimos días deben ser meditadas con mucha cautela: la indiferencia de determinadas poblaciones bogotanas hacia los problemas de las provincias, el uso institucional de la fuerza con el fin de darle soluciones rápidas y bestiales a la insatisfacción generalizada, la escasa cohesión que se logra agitando a las muchedumbres quienes terminan apoyando cualquier causa de manera emocional, sin conciencia plena del o los conflictos, además durante poco tiempo. Los asuntos son gravísimos, las conquistas aún muy leves. No podemos perder de vista que la cuestión agraria nos incumbe, es prioritaria. La resistencia de los agricultores y nuestro apoyo a esta lucha hasta ahora comienzan.
ICA. SEMILLAS DE IRA Jorge Orlando Melo
Soy partidario de la apertura económica y creo que no tiene sentido que protejamos a terratenientes y empresarios rurales haciendo que la comida sea más cara, dizque para que den más empleo. Pero creo que el campo colombiano anda muy mal, pues durante cuarenta años preferimos repartir ayudas y limosnas a los agricultores, sobre todo a los ricos, a enfrentar los problemas de fondo: la mala di