40%. Que estaban preparados y atendieron oportunamente las emergencias. Que nada pasó a mayores. Sobre el Putumayo hay muchas miradas. Jani en cambio dice que las aguas están contaminadas y la salud pública se está viendo afectada: ?las familias se están quejando que están botando un agua amarilla que tiene mal sabor?. Que la extracción de petróleo necesita mucha agua. Que los nacimientos de agua han bajado de nivel. Que donde antes se pescaba ya casi no se ven peces. Que en las veredas, a las tres de la tarde no se aguantan el olor a pescado podrido. Que Corpoamazonía no dio el visto bueno, pero que igual el Ministerio del Medio Ambiente les concedió la licencia. Que han ido separando los territorios de la ZRC. Que hay explotación laboral, pues los tiempos de contratación son de 28 días, sin el reconocimiento total de las horas extras. Que están confrontando a los campesinos entre ellos porque los cupos de trabajo son limitados. Que las regalías no las ven y las carreteras están en pésimo estado. Que las tractomulas se voltean, causan derrames y ni así las arreglan. Que así lleguen las regalías la administración es muy corrupta. Que para proteger los intereses petroleros, el gobierno ha militarizado más la zona. Que esto agudiza el conflicto, afecta población civil y la expone a los continuos abusos de las propias fuerzas armadas. Sobre el Putumayo hay muchas miradas… Tierra y Voz Pese a las apariencias somos un estado laico. Nuestra Biblia es la Constitución. Casi nadie la cuestiona. Todos la siguen y la referencian. La gente denuncia y se protege en sus letras. Es el elemento básico para construir el país que no hemos podido construir. ?Es de las pocas cosas que nadie se atreve a criticar, independientemente de su filiación política?, señala Carl Henrik Langebaek, doctor en Antropología y Vicerrector de investigaciones de la Universidad de los Andes. Su contenido se toma como un avance social enorme, y sí es ?relativamente progresista?, afirma el académico. Pese a esto, parece que esta Biblia omitió algunos personajes. Sus versículos visibilizan los derechos culturales, pero no habla de derechos económicos. Los creyentes están confundidos. Si por un lado ha abierto las puertas para que ciertos grupos reclamen reivindicaciones, por el otro le ha dificultado la peregrinación de muchos. Langebaeck declara que ?el error fundamental fue haber limitado el tema de los derechos al concepto de etnia o de cultura?. En ese derecho, figuran los indígenas, los guardianes del medio ambiente -a veces lo son y a veces no-, los portadores de una cultura ancestral -todo ser humano es portador de una cultura ancestral-. Pero curiosamente en los textos sagrados tampoco salieron bien librados los afros -aunque con el tiempo hubo mejorías-, pero especialmente esa población mestiza del país. Tanto la campesina como la urbana. Humberto de la Calle, uno de los predicadores oficiales de esta religión, se pronunció antes de irse a las negociaciones de paz en Habana a propósito de las ZRC: ?los campesinos no son una etnia ni ciudadanos especiales, por lo que no