5 samizdat NOVIEMBRE 2016
« Me hubiera gustado llevármelos todos a casa, no por ser refugiados, no por una compasión piadosa, sino porque en el encuentro con ellos he visto su bondad descarnada ».
Nushra, de 13 años. Me cogió la mano como si fuera mi madre y me la sopló. En aquel entonces no nos conocíamos tanto y yo me quedé alucinada. Soltó la mano y se fue corriendo a buscar una tirita.
La humanidad que se vive entre los refugiados es disparatada. A mí me hubiera gustado llevármelos todos a casa, no por ser refugiados, no por una compasión piadosa, sino porque en el encuentro con ellos he visto su bondad descarnada. No sé si serían así también en Siria, dicen que cuando te lo quitan todo te das cuenta de lo que realmente vale, pero lo que es cierto es que ir a vivir algo así es una de las mejores decisiones que se pueden tomar actualmente. ¡ Te despierta!
S.- Qué piensas, después de todo lo que has vivido allí, de la polémica que tenemos en Europa sobre“ refugiados sí, refugiados no”? ¿ Qué podemos hacer nosotros los universitarios?
B. J.- Creo que los que dicen“ refugiados no” tienen miedo, por los ataques terroristas y por que les quiten el trabajo. Es comprensible, pero les diría que bastaría solamente con conocer a un refugiado para que sus miedos decayeran. Si comparásemos los ataques terroristas que hay cada semana en Iraq o en Afganistán con los que ha habido en Europa, nos escandalizaríamos. No le quito importancia, pero me gustaría poner perspectiva. Aquí en Navarra han llegado ya refugiados, y desde la universidad impulsan planes para hacer con ellos; un café, visitas culturales, partidos de fútbol... Sería bonito que en las universidades de cada lugar y país hicieran esto para integrarlos. El encuentro con el otro, algo que no paraba de repetir Kapuscinsky.
Nosotros como generación futura tenemos que involucrarnos cuanto antes con todo lo que ocurre en le mundo. Hay que empezar informándose, leyendo artículos y libros, viendo documentales... Y luego hay que ir a ver lo que ocurre, y si no da la vida, al menos donar dinero a las ONG que trabajan sobre el terreno – yo abogo por apoyar sobre todo a ONG’ s locales surgidas en los países de conflicto – y salir a la calle. Con salir a la calle no me refiero a gritar a la desesperada; he ido a manifestaciones que
Bea contando en la universidad su experiencia en los campos de Malakasa y El Pireo.
no manifestaban nada precisamente por las formas. Creo en el movimiento social humano, el que no parte de la rabia, sino en el que aprende del silencio de las víctimas y lo dignifica. Creo que sí que hay que reunirse, para presionar al gobierno y a Bruselas. Se consiguió en América durante la guerra de Vietnam. Pero no hay que perder las formas. Y bueno, a pequeña escala está claro que es fundamental hablarlo con amigos, interpelar de verdad y mirar juntos el fondo de la cuestión: el poder, el dinero, el mal. No para caer en un agujero interminable, sino para conocer mejor el mundo de hoy.
Beatriz Jiménez, estudiante de Historia y Periodismo( UNAV) www. periodicosamizdat. com