Signos para reconocer los trastornos alimenticios
ANOREXIA
BULIMIA
Las anoréxicas usan ropas grandes para ocultar su
extrema delgadez. Los síntomas son:
- Depresión. Insomnio e hiperactividad.
- Extrema dependencia a pautas impuestas por
otros.
- Cese de la menstruación o postergación de su
iniciación.
- Piel seca y fría, con vello en brazos, cara y
espalda.
- Distorsión de la imagen corporal.
- Estrictas reglas de alimentación como no
tomar líquidos o no comer sin haber hecho
ejercicio.
Los bulímicos se atracan y vomitan hasta cinco veces
por día. Síntomas:
- Distorsión de la imagen corporal.
- Piel seca y pelo quebradizo.
- Glándulas inflamadas debajo de la mandíbula
como consecuencia de los vómitos.
- Acuden al baño después de ingerir alimentos.
- Vómitos autoprovocados, uso de laxantes y
diuréticos.
- Rupturas vasculares en la cara o bajo los ojos,
pérdida de piezas dentales, irritación general
del aparato digestivo.
Testimonio de un hombre con anorexia nerviosa
Mi querida anorexia nerviosa:
Tantos años juntos…y es la primera vez que te escribo. Ya iba tocando. No te voy a preguntar cómo estás. Tú te conservas
siempre igual. Gris, mentirosa, malévola, asesina, sutil, cobarde, cruel…así eres y a pesar de todo, te tengo hasta algo
parecido al cariño. Me has enseñado, con sangre y dolor, con llagas en mi alma, muchas cosas de la vida. Pero ya quiero
volar libre. Y solo. Quiero separarme de ti; tú me has dominado -sobre todo la mente- más de veinte años. He sido
paciente, pero creo que debo ser yo quien maneje las riendas. No te guardo rencor, te lo juro. Todo en la vida son
enseñanzas. Aun así, quiero iniciar un camino nuevo en el que no me domines ni tú ni tampoco la mente. Va a mandar,
por fin, mi esencia, mi corazón, el Jaime López de verdad. No quiero seguir estafándome ni a mí mismo ni a los demás
durante más tiempo. Probablemente, nos pasó como en las parejas. La ruptura nunca es definitiva, volverás a aparecer
para hacerme daño, en los malos momentos, pero voy a poner todo de mi parte, lo estoy poniendo ya, para no caer en esos
cebos que me perjudican. Que sepas que eso de planificar la semana en función del deporte se va a acabar, que volveré a
hacer deporte de forma sana, que voy a ser menos rígido y perfeccionista, que voy a improvisar más, que voy a comer
decentemente y sin sentir culpa y que voy a pasar cada vez menos minutos de mi vida en el plano puramente físico. Me
miraré al espejo sin complejo. Sé que todo esto te va a enfadar. Sé que pensabas que yo era un hooligan de tu causa, un
irreductible. Pues no, cariño. Todo empieza y todo acaba. Estoy aquí, en el Ramón y Cajal, y estoy feliz, por extraño que
suene. Me están ayudando mucho tanto mis dos maravillosas compañeras como el personal y creo que va a ser un impulso
a mi sanación. Y, honestamente, quiero vivirlo sin ti. Quiero amor, quiero compasión, necesito cariño, necesito paz y todo
eso, tú no lo puedes dar. Un beso.
Más testimonios http://adaner.org/testimonios