Obesógenos:
El aumento de peso no se debe solo a la ingesta calórica y al sedentarismo, también afecta otro factor
prácticamente desconocido: los obesógenos. Los obesógenos son las sustancias químicas que interfieren en la regulación
y conservación de la energía en nuestro organismo, es decir, causan alteraciones a todos los niveles de nuestro
metabolismo. La mayoría son xenobióticos, esto es que su estructura química es inexistente en la naturaleza, ya que han
sido fabricados en el laboratorio.
Los obesógenos hacen que el cuerpo almacene grasa y programan nuevamente a las células para que sean células grasas;
hacen que el riñón se vuelva resistente a la insulina, lo que hace que el páncreas transforme la energía en grasa; y previene
que la leptina sea liberada de tus células grasas para hacerle saber a tu cuerpo que estás lleno.
Los obesógenos se encuentran presentes en la soja, en el bisfenol A, en compuestos órgano-estáñicos
(revestimiento de embarcaciones, sistemas conductores de agua) y en ftalatos (juguetes, productos de
cosmética, lubricantes, plásticos…)
Bajo peso
El bajo peso es el peso que está por debajo del valor saludable. Se puede llegar a tener bajo peso a causa de una
depresión, cáncer, enfermedades gastrointestinales, hipertiroidismo, perturbaciones psiquiátricas (trastornos
alimenticios) e infecciones.
El tener un peso más bajo de lo normal proporciona un sistema inmunológico débil y por lo tanto un mayor riesgo de
sufrir infecciones, problemas de fertilidad, mayor riesgo de osteoporosis, pérdida de cabello, anemia, enfermedades del
corazón y artritis.