Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Page 95
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Se tienen datos, que desde los dos años de edad, ya se considera-
ba un niño enfermo, pues padecía con frecuencia de enfermedades propias
de la niñez en aquel tiempo. Con respecto a las enfermedades que padeció
de adulto se han planteado innumerables diagnósticos, pero es aventurado
emitir uno retrospectivo de un paciente que vivió en los siglos XVIII y XIX.
Al menos una de las enfermedades que padecía evolucionaba por
etapas, donde la “mejoría aparente” era un hecho frecuente, además de que
en estos períodos trabajaba incesantemente. Sí se sabe que sufrió un episo-
dio de tifus, por una carta que escribió a su médico Arrieta, donde dice que
padeció “tabardillo”.
El planteamiento acerca de que padeció una intoxicación por plomo
es hoy día el más aceptado, teniendo presente no sólo la sintomatología que
presentó, sino que la profesión (pintor) es más propensa e incluso conside-
rada una enfermedad profesional desde esa época por los médicos, tal como
aparece plasmado en el Morbus Artificum diatriba de Ramazzini (Tratado
de las enfermedades profesionales).
La intoxicación crónica por plomo presenta trastornos progresivos
que, sin embargo, tienen remisiones en forma de recuperaciones “milagro-
sas”, empieza con signos y síntomas banales, como pérdida del apetito, pa-
lidez, trastornos del sueño, irritabilidad, ribete de Burton, etc.; continúan
mareos, vértigos, artralgias saturninas, cólicos abdominales intensos, pará-