Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Seite 273

273 Anexo -III- Las Pinturas Negras o la luminosidad Una vez finalizada la guerra Goya ve derrumbarse a su alrededor parte del mundo progresista con el que de algún modo se había identifica- do. Incómodo políticamente y alejado su estilo del nuevo gusto imperante en la Corte, inicia un periodo de inmersión personal sin dejar por ello de ser consciente o desinteresarse de lo que a su alrededor ocurría. En una de las declaraciones a favor de Goya en este proceso se afirmó que “desde la entrada de los Enemigos en esta capital vivía retirado en su Casa y estudio, ocupándose en obras de pintura y grabado, abandonando la mayor parte de las personas, que antes trataba, no solo a causa de la incomodidad de estar privado del oír, sino todavía mucho más por el odio que profesaba a los Enemigos”. Los problemas no finalizaron tras superar la depuración, ya que en 1815 fue llamado por el tribunal de la Inquisición, de nuevo activo, para declarar sobre la autoría de dos pinturas incautadas con los bienes del ex-primer ministro Manuel Godoy, La maja desnuda y La maja ves- tida, ambas declaradas obscenas, que fueron retiradas de la vista pública y guardadas por la Inquisición en una sala reservada junto a otras pinturas de desnudo. Es en este año de 1815 cuando comienza a grabar Los Dis- parates. Aunque ninguna de las láminas de cobre va fechada, al menos se sabe que Goya comenzó a grabar la serie poco antes de poner a la venta La Tauromaquia en 1816, ya que en un ejemplar de dicha colección que re- galó a su amigo, el estudioso de las Bellas Artes y coleccionista de estampas, Juan Agustín Ceán Bermúdez -ejemplar que en la actualidad se conserva