Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Page 267

267 Anexo -II- El albor del arte moderno. La modernidad goyesca. El Arte esa disciplina creada como enseñanza teórica desde tiempos relativamente recientes, allá por el XVIII, pocas veces ha tenido un perso- naje que diera justificación por la profundidad humana de su obra como Goya. Esa mezcla de ternura afectuosa y de bondad con horror, de saga- cidad para el mal que pone al descubierto la tragedia de mierda que nos acompaña, que portamos como especie, y que ha hecho de nosotros unos terribles depredadores de la propia Tierra. En él, cualquier esencialidad de la personalidad humana tiene su contrapunto paradigmático. Desde el rey al ser más humilde, desde el poder absoluto a la absoluta soledad. Y siempre las masas humanas en su desga- rro de oveja, en su conducta domada por educadores malévolos o guiada por esas pasiones ancestrales; no sabemos si genéticas o neuronales, edu- cativas o heredadas, condicionadas por lo económico, dirigidas y digeridas por lo político, o tal vez una mezcla compleja de todo ello. En cualquier caso un palimpsesto complejo, crítico, nada condescendiente, con la agria lucidez del escéptico antropológico. Ahí, en ese fresco, Goya se nos presentará como el creador plástico más lúcido y lucido cronista de la especie humana. Su obra muestra una doble faz en la que se simultanean tradición e innovación. Frente a los aspectos más conservadores, acordes con las obras de encargo, fieles a los gustos de su tiempo, otras van a mostrar el brío sur-