Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Page 232

232 vuelve en su “pegote” plástico a recordarme la radicalidad en movimiento de la mano de Velázquez en Las Meninas. Sumidos en un fondo oscuro, casi negro, destaca la blusa blanca de uno de los personajes protagonistas, el hombre central con barba negra que presta atención a la carta. Es una nueva incursión en la realidad social lo que Goya nos muestra, un homenaje al interés por la política del pue- blo anónimo. Ello contrasta, como acabamos de mencionar, con las figu- ras atontecidas y manipuladas de El Aquelarre o La Romería de san Isidro. Curiosamente reserva para los preocupados, para los conciencia- dos políticamente cuadros estrechos donde apenas están cinco figuras que manifiestan preocupación inquiriente. Están en actitud activa, pese a estar parados, habla de que quieren enterarse, muestran preocupación, ganas de informarse, cosa que no ocurre en las obras antes mencionadas. El mensaje podría formularse así:: el interés por la cosa pública atañe a pocos y son muchos los que forman las masas idiotizadas y manipulables. Algo escan- dalosamente cierto también en esta época nuestra. Una pintura de mar- cado acento político, que muestra aspectos concretos de la realidad social que vive el Goya ilustrado, escéptico, solitario, pero en esta ocasión sin dar rienda suelta a la imaginación especulativa, a la alegoría paradójica, a la metáfora difícil, a la sorpresa desquiciante. Es más “simple”, más directa, más común. Guarda por ello semejan- zas compositivas, narrativas, técnicas, de luz y color con Dos mujeres y un hombre. Los dos cuadros, de formato vertical, y medidas similares.