Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Page 226

226 que se da por sabido, pero que su presencia visual dota de regocijo y mofa. Es una pintura que nos remite a un Goya atento a todas las cues- tiones que atañen a la naturaleza de los seres humanos y que ya hemos señalado: tiempo, vejez, sexualidad, opresión, muerte… la insatisfacción de lo instintivo, la frustración pecaminosa frente a la necesidad potente de la vida. Un dato revelador para estudiosos de antropología cultural. En esto también Goya se muestra libre. Trata temas que otros no se atreven. Toca cuanto cree que nos afecta o al menos le preocupa a él. En un salón de su propia casa un hombre se masturba cotilleado y burlado por dos mujeres. Rompe tabúes. En lugar de bodegones floridos una masturbación, donde además las mujeres rompen con el recato y la pudibundez que la adoctrina- dora burguesía católica ha pretendido inculcarnos sobre nuestra moralidad histórica. Mujeres pueblo que en su expectación burlona y divertida no mo- ralizan ni acusan. No solo no se escandalizan, sino que de alguna manera participan con su mirada y su burla, incluso la mujer de la izquierda parece aventurar su brazo hacia el hombre. Un Goya que nos da lecciones de liber- tad sin aditamentos vuelve a surgir en esta pintura, que como en todas las de la Quinta del Sordo demuestra su saber plástico su vanguardista manera de pintar, su manera nueva frente al hecho pictórico. Solamente los retoques de la cara central y boca de ésta y del hombre, ambos más contenidos, me llevan a pensar que tal vez Cubells se volvió a exceder en el retoque. Los colores como en casi toda la gama, blancos, negros, ocres y unas pinceladas desgarbadas, fuertes, intensas.