Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Seite 213
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Sí coincidimos con Foradada cuando comenta que la pantorrilla
está poco marcada (se refiere a la que corresponde con la derecha de la
figura de la izquierda que hemos citado antes). -ver imagen 3-
Tampoco compartimos en absoluto su tesis sobre la mirada que nos
proyecta esta figura. Es un hombre que está en un momento crítico de una
pelea y es a esa pelea a la que está dedicado plenamente, dado que se juega
mucho y aunque pueda parecer que nos mira. Y lo que sucede es que Goya
ha captado magistralmente un momento de la pelea en donde, aunque pa-
rece mirarnos no nos ve, todo su ser está entregado a la furia de golpear y
no ser golpeado.
Creemos sinceramente que Foradada se excede y equivoca; para no-
sotros es más evidente que esta obra está muy probablemente inacabada,
más que enmascarando las piernas por hierbas y que por ello no son de
recibo las posiciones, que tanto en la fotografía como en la restauración
llevada a cabo por Cubells, nos muestran unas piernas que en caso de estar
enterradas lo estarían en planos antagónicos como intentamos demostrar
en la imagen -4-. Tan antagónicos que la inserción en el suelo de las pier-
nas derecha e izquierda de ambos contendientes, aquellas que están más
alejadas del espectador, lo harían a decenas de metros de las piernas más
cercanas ya puesto que los lugares en los que tocan tierra corresponden a
las praderas alejadas del primer plano.
Duelo a Garrotazos es el hombre con el que titula esta obra el