Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Seite 180

180 lucidez del escéptico lo que trasmite la figura del anciano frailuno, frente a los cantos de sirena de la cabeza, un tanto satánica según la interpretación vulgar, que le grita al oído sin lograr conmoverle. Es también una sugerente parábola sobre el grito inaudible, sobre la incomunicación a pesar de los gritos. De gritos que no consiguen traspasar el umbral de la comunicación porque una sordera profunda y superior lo anula. Incluso dada la edad un grito que no inmuta porque no quiere ser oído. Tiempo, sordera, desilusión de la nada que espera. Un cuadro car- gado de emoción y tiempo, de fisicidad temporal y temblor emocionado, que nada es capaz de agitar, pues se empieza a estar preñado de nada, imbuido de muerte. Un cuadro con olor y sabor a tiempo caducante. A la pasividad frente a lo inevitable. Ha desaparecido la acción. La provocación del grito es inoperante. Es la terrible conclusión: La vida no vale nada porque nos ha sido dada y además no vale para nada que decía Umbral. Resuelto con economía cromática: ocres, tierras, grises y negros de- positados con pinceladas vigorosas como en toda la serie.