Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Page 179
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Cubells es casi de recomposición de más de la mitad, por ello, aún cuando
mantenemos como curiosidad nuestro anterior texto, solamente nos parece
válido en lo referido al personaje de la izquierda, no así el de la derecha que
es prácticamente nuevo.
En el antiguo comentario decía: Dos ancianos personajes vestidos
con hábito de fraile. El situado en primer término tiene una gran barba
cana, es alto y se apoya en un bastón. Desde el punto de vista iconográfico
podría simbolizar la vejez. Recibe en su ánimo la visita de una voz maligna,
tentaciones demoniacas que no parecen afectarle. Tal vez es también sordo
físico, pues recibe el grito con tristeza expresiva, con serena frialdad, sin in-
mutarse. El que está a su espalda está fuertemente caricaturizado. De rostro
cadavérico o animal, grita al oído del compañero. Es notable la diferencia
en el tratamiento de las dos figuras -ahora sabemos que hubo de rehacerse
este rostro en la derecha del cuadro-.
Decadencia física y pasividad moral, en donde el paso del tiempo
actúa como relativizador de ilusiones y pasiones. El tiempo que sobrecarga
la vida de relatividad y escepticismo, haciendo oídos sordos a cuanto nos
quiere perturbar. Es en el doble juego de la sordera física y el aislamiento
mental donde se construye un mundo que no perturbe, máxime si lo que que-
da por venir apenas es el latido cada vez más atronador de la gran huida,
de la huida serena donde todo queda sordo, inaudible: la muerte. Es el “todo
ha sido nada/ a pesar de un día lo fue todo” y después “de tanto todo para
nada” que escribía con profundo pesimismo y lucidez José Hierro. Es esa