Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Page 168

168 obras, ya lo veremos, es más explícito, pero ese miedo a ser devorado por el tiempo, un tiempo que consume lozanía, sexualidad, ilusiones, podría estar entre las agitaciones que llevan a obras tan tremendas como esta. Por supuesto no es ajena a la posible interpretación esa monarquía devoradora, esa desilusión de una patria antropófaga para con sus criatu- ras. Está concebida con una anatomía poderosa, es una potente cons- trucción ósea sin apenas músculo, sacrifica para condensar para dotar de mayor fuerza con angulosas formas que atrapan, que colaboran a crear esa sensación de extrema violencia. Brazos, muslos y manos se desdibujan en un clima terrorífico. Es una obra de gestos extremos -siempre el Gesto-. La mirada, la boca, las manos, el cuerpo, todo es excesivo y como sucede en las manos y las piernas novedoso. Pese a todo lo que hoy podemos contemplar está muy adulterado con respecto a los que Goya realizó. La mirada que ideó para Saturno es distinta a la que conocemos, pierde un elemento de sorpresa fundamental y salvaje. He podido hacer un montaje digital entre la fotografía de Laurent y la imagen que hoy vemos y se pueden apreciar variaciones: los ojos son algo más grandes lo que ayuda a una mayor fuerza a la mirada; se achica el pómulo izquierdo según el espectador quitándole la sombra que pintó Goya lo que disminuye volumen al rostro. También la boca que da un mayor desgarro a la mandíbula era algo más pequeña pero parecía engullir mejor el cuerpo de la víctima. El tratamiento de los pelos con matices fluctuantes más desbocados cambió con los repintes. Toda la ca-