Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Page 152
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como elemento posible en toda coyuntura.
La otra a la que ya hice referencia, es contrapunto. Está situada de
espaldas junto al macho cabrío, maestro del ceremonial. Da la sensación
de esos seres que padecen alguna malformación e incluso lo que se adivina
de su rostro nos sitúa junto a un ser sin voluntad, con carencias de carácter,
como si padeciera algún problema cerebral y sin embargo es la única que
está situada junto al macho cabrío y enfrentándose al resto. Apoyo irónico,
aplauso imbécil, ejemplo a seguir?
El conjunto masa inmovilizada, por lo demás respira movimiento,
tensión, vida, realismo. Oímos sus respiraciones, olfateamos sus gestos, ve-
mos sus movimientos, nos adentramos en sus miradas expectantes, turbias,
horrorizadas, ansiosas, anhelantes. Escuchamos el latir tenso de quienes
aúnan miedo, necesidad, anhelo de lo fortuito de la fe, esa mezcla tan im-
bricada en la sicología de todas las sociedades, donde la razón juiciosa es
un extraño y el sentido común, como decía Unamuno, el menos común de
los sentidos. Por lo demás la composición, tal cual la vemos hoy, resta la
impresión de friso aislado que tendría, con mayor espacio a ambos lados, y
la impresión de una mancha terrible, cargada de amargura que por cuanto
expone estarían aún más acentuadas.
Un friso que nos hace meditar sobre la violencia, sobre el miedo,
sobre la manipulación, sobre en qué nos convertimos al dejar nuestra indi-
vidualidad en manos de jefes, caudillos o líderes endiosados. Una reflexión