Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Page 141
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Debemos señalar que al observarlas de cerca se aprecian algunos
de las pinceladas de cuando fueron restaurarlas conteniendo un pulso más
academicista que al intentar dar luz a algunas zonas de los rostros, para
destacar por contraste, muestran aún más la osadía goyesca y convierten a
esta pintura en una de las más retocadas y nos hablan de lo enormemente
complicado que era emular la tensión goyesca, ese desánimo visceral que a
través de la brocha, el pincel, la caña o los dedos llegaba a la pared.
Goya como vemos no estaba ya para dorar píldoras. Vivía una etapa
de introspección y dificultades que agigantan su desgarro y a él se enco-
mienda con rabia plástica, con brutalidad aternurizada.
Finalmente, decir que a través del trabajo de examen radiográfico
de María del Carmen Garrido se ha podido constatar que esta pintura se
realizó sobre un paisaje que delimitaba un horizonte orográfico con ascen-
sos y descensos que formaban montañas y en la parte de la derecha, donde
ahora está la figura de rostro bobalicón, se representaba un puente de tres
ojos desiguales y bajo él la representación de un río. Además las líneas del
paisaje según este examen aparecen rectificadas y hay figurillas del fondo
que ahora han sido tapadas.