Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | 页面 134
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chas negras en una gran parte de las figuras. que están en el segundo plano
representadas de cuerpo entero, y que pueden ser debidas a reflejos por una
distinta intensidad de los brillos producidos por el empaste de óleo en esos
lugares.
Queda claro que hay daños con respecto a lo que nos muestra la fo-
tografía y tenemos que pensar que a este deterioro hay que sumar el propio
del traslado al lienzo, más la actuación de Cubells para restaurar los daños.
Lo indicado ahora valdrá para el resto de las pinturas de la Quinta del
Sordo que vamos a analizar.
Con todo lo que podemos contemplar hoy, la primera sensación es
perplejidad. Ahora conocemos que aprovecha un paisaje con celaje lumino-
so, para introducir una muchedumbre. Una muchedumbre se va perdiendo
en la lejanía. Nada parece indicar ser un día festivo. Qué pretende decirnos
Goya con esa nueva manera, tan distinta a aquella obra pintada treinta
y dos años antes (1788)? Qué quiere decirnos con esa masa anónima que
avanza hacia el espectador de una manera no naturalista, compuesta de
una pirámide compacta donde los individuos se agrupan de manera atro-
pellada, con unas muecas que gritan más que cantan. Es el resultado de
un día de fiesta? Ese siniestro carnaval de rostros torturados, hay quienes
siempre empeñados en sacar culturalistas padrinazgos, lo relaciona con la
oscura fiesta romana de la Saturnalia, pero lo que se nos muestra fuera
de toda duda es que regresan agrupados, pesadamente, cargados (de vino,
vapuleados de alcohol?). Es tal vez una reflexión amarga de cómo se com-