Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Página 111

111 Leocadia tenía problemas en su matrimonio que incluso le obligaron a plei- tear la separación. Al quedar viudo, Goya, con 66 años, la hace su ama de llaves y compañera. Probablemente se conocieron en la boda de su hijo Ja- vier, pues la mujer de éste, Gumersinda Goicoechea Galarza, era su prima. Leocadia, separada de su matrimonio, se va a vivir con Goya, llevándose a los dos hijos pequeños de los tres que tuvo: Pedro Guillermo y Rosario, acom- pañándole hasta su muerte en Burdeos en 1828. Goya atendido por ella ter- minará los últimos años de su vida en medio de sus enfermedades dibujando y pintando sin cesar. Leocadia por su parte morirá a causa de la epidemia de cólera que asoló Madrid en 1856 y en una situación de pobreza malven- diendo las escasas pertenencias que recibió a la muerte de Goya -una cédula para salir del país, 1000 francos y un conjunto de muebles-, ya que la mujer de éste -Javier había muerto dos años antes-, prima de Leocadia y nuera del pintor, parece ser que impidió que recibiera herencia alguna, aunque sabemos que entre su herencia estaba La Lechera de Burdeos. En 1824, Goya abandonó la Quinta y partió hacia Burdeos, harto de la sociedad y la realidad española. “Quién no puede apagar el fuego de su casa se aparta de ella “, escribió poco antes de irse. Sea cual sea la causa que motivara a Goya la compra de la Quinta, conocemos que a los pocos meses de adquirirla, en el mes de noviembre, Goya sufre una grave enfermedad -de la que el cuadro: Goya atendido por el doctor Arrieta (1820), da testimonio-.