Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Página 102
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de los materiales que adquirió Goya para este trabajo, donde concluimos
que el pintor estuvo expuesto a 24 millones de miligramos del contaminante
-en esa época el albayalde era el que mayor contenido de plomo tenía- de lo
anterior deducimos que era imposible no verse afectado sin las protecciones
con que se cuenta hoy día como: pinturas sin plomo y contenidas en tubos,
lavados y baños frecuentes, máscaras, etc.; sin duda esta exposición y las de
1772 y 1773 desencadenaron la crisis de 1793 y la sordera.
Goya no se abate por las miserias de su enfermedad; enfermedad
profesional por otro lado. Es una víctima de su oficio; sus Caprichos, Sue-
ños, Disparates y, sobre todo, sus Pinturas Negras, de ninguna manera
son producto de su intoxicación por plomo. Es decir, que la intoxicación por
el plomo, saturnismo, no produce trastornos mentales alucinatorios como su-
cede con algunas drogas, pero sí lo producían algunos de los medicamentos
que probablemente injirió con ánimo de aliviar los dolores.
Dije en el anterior trabajo: “No son como las obras producidas
por otros artistas, bajo el influjo del alcohol, el hachís, trastornos
mentales, LSD, u otras drogas, como ha sido el caso de numerosos
artistas contemporáneos.” Ahora rectifico inducido por la concienzuda
exploración de las drogas consumidas por J.Ramón Jiménez a lo largo de
su vida (en un trabajo de mi hijo Jonás), y cómo a través de ellas pueden
explicarse ciertos contenidos de sus poemas y ciertas manifestaciones de sus
escritos (no así sus hallazgos poéticos)pienso que no se ha explorado tampo-
co cuales fueron los efectos que en su organismo producían las drogas (me-