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de anatomía patológica– como en los bancos
de tumores, donde se guardan los fragmentos
congelados. Por eso también creo que una de las
áreas que ha jerarquizado al patólogo ha sido el
desarrollo de los bancos de tumores. Allí siempre
debe haber un patólogo, y él es el encargado de
realizar el muestreo de los tumores.
¿Hay vínculo con bancos de tumores de otros lugares
del mundo? ¿Eso se da?
El Banco de Tumores del Hospital Militar
pertenece a la Red de Bancos de Tumores
de Latinoamérica y el Caribe. Los bancos de
tumores son de utilidad tanto desde el punto
de vista terapéutico como de investigación. En
nuestro VII Congreso Uruguayo de Anatomía
Patológica –orientado al siglo XXI, como
pusimos en nuestra carta de invitación–, una de
las mesas, Anatomoclínica fue sobre banco de
tumores y uno de los temas fue el consentimiento
informado. En este documento estaría
garantizado que el paciente ha manifestado
su voluntad de participar, entre otras cosas,
con sus muestras histológicas en eventuales y
determinadas investigaciones.
Es muy importante
la confidencialidad
y el consentimiento
informado de los
pacientes para poder
realizar estudios
y revisiones con
sus materiales
histológicos o
citológicos
Con algunos de los estudios que realizamos
en el tumor, llegamos hasta el nivel genético
del paciente. Por lo tanto, esta información
es muy delicada, por eso es muy importante
la confidencialidad y el consentimiento
informado. Cuando empecé a estudiar anatomía
patológica, para hacer trabajos de revisión
retrospectiva seleccionábamos casos del archivo
de anatomía patológica, y no era necesario tener
el documento de que el paciente tenía que estar
de acuerdo, o pedirle permiso. Es un camino que
hemos tenido que recorrer todos los médicos,
pero en particular los patólogos, que somos
custodios de los materiales, de la citología, de
los bloques de parafina, de las láminas. En los
hechos, todos los materiales y su documentación
son de los pacientes.
En varias charlas con médicos, estos presentan la
inmunoterapia como uno de los mayores avances de
los últimos tiempos. ¿Cómo eso los vincula a ustedes?
¿Qué desafíos presenta para la anatomopatología?
La Sociedad Americana de Oncología Clínica
consideró a la inmunoterapia como el adelanto
del año 2016. Es una terapia biológica que
trata de desarrollar o estimular al propio
sistema inmunológico para atacar el cáncer,
pero de acuerdo a determinadas características
del tumor. Como es necesario saber quién
responderá mejor a la inmunoterapia, se
deben realizar determinados estudios en
los materiales que nosotros manejamos.
Por eso creo que es el patólogo el que le
pone nombre y apellido a la enfermedad.
El resultado final de nuestro trabajo es el
informe anatomopatológico, y el clínico,
oncólogo o cirujano no toma decisiones
terapéuticas si no tiene ese informe realizado
y firmado por un patólogo. Esto incluso
tiene implicancias médico legales. Y es por
todo esto que se le exige al patólogo mucha
certeza en el diagnóstico, lo que requiere
destreza y ent renamiento. En el mundo ya
existen programas de residencias en anatomía
patológica con la exigencia de entrenamiento
y formación en medicina personalizada y
genómica. Por eso en el futuro el patólogo