fenómeno es posible observarlo a través de los medios de comunicación y de nuestro entorno
social más próximo un escenario innegable poblado por la violencia (que va desde la expresión
física hasta la simbólica), aunado a la corrupción, la desigualdad social, reparto inequitativo de la
riqueza, todo ello forma parte del día a día en la vida cotidiana mexicana. En este horizonte se
sitúa el narcotráfico con sus redes económicas y de poder.
El mismo narcotráfico en la actualidad se ha convertido en el gran pretexto para
intervenir grandes cantidades de recursos humanos y de dinero en su combate. No obstante el
narcotráfico no solo es una empresa más del crimen organizado en sí, sino que esta unida en
prácticas sociales cotidianas de “ilegalidad”, de corrupción, es una forma de vida y también de
muerte, es la idiosincrasia de algunos, es una cultura y está presente en el imaginario colectivo
del mexicano. Pero para entender el caso mexicano es necesario revisar, aunque sea de manera
somera la génesis histórica de estos grupos así como sus elementos diferenciadores de grupo
dentro del mismo crimen organizado.
HIPÓTESIS
Las historias escuchadas en los narcocorridos crean una representación social de apología
a la violencia entre los niños jóvenes del Norte de Jalisco. La influencia por este gusto musical se
encuentra vinculada a una cultura que esta posesionada de manera significativa en subjetividad
que influye en su comunicación y acciones de los mismos.
Características de la población estudiada
Conforman la muestra, 578 niños y jóvenes que corresponden a diferentes grados y
planteles educativos de los diferentes municipios de la región norte de Jalisco, oscilan en edades
de 8-16 años. El diálogo generado durante las entrevistas realizadas, se centró en la descripción y
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