Revista Visión Universitaria - EESJojutla Diciembre.216 | Page 42

Visión Universitaria
dad en eternidad, nuestro amor se fue como el viento, aquel airecito que acaricia mi rostro suavemente como lo hicieron sus mejillas, aquel que regresa para recordarme que lo ame más que a mi vida; viaje a una tierra prometida, una peregrina lejos de casa buscándole como la exaltación en mi vida.
Me sentía insegura, había dejado de quererme.
Quererle fue como estar en caída libre, bese sus manos, nos amamos, nos amamos insaciablemente, tan de repente, tocarle fue como ver todo lo que deseas, ahí, parado frente a ti, perderle fue tan triste como nunca en mi vida había conocido, pelear con él era tan divertido, jamás nos rendíamos, jamás … el juego consistía en ser el último en terminar en el suelo, pero era lo más divertido, porque podías tirarte con él y besarlo exquisitamente. ¡ Oh! lo recuerdo tan frágil, indefenso, bajo mi potente cuerpo, tratando de levantarse, y cuando trataba de escapar de él, me tomaba y no me soltaba, me abrazaba completamente para no perder la batalla, pero los dos sabíamos que era un pretexto para acercar más nuestros cuerpos … ¡ Oh entrañable misericordia!
Nunca pensé que el amor pudiera ser tan fuerte.
Me digo a mi misma que tengo que dejarlo ir, seguir adelante … es imposible, lo recuerdo cada día, mis sueños me traicionan, se convierten en pesadillas, está grabado en mi mente, aun lo veo. Después de él aprendí que las caricias son sagradas y no puedo entregarlas, rompió mis muros azules … ¡ MENTIRA ¡ Yo abrí la puerta solo para él.
Adiós a sus besos. ¿ Quién soy yo sin él a mi lado? Cada canción me estremece y llena mi corazón de ternura, arrepentimiento, gozo, amargura. Éramos jóvenes y la vida una asesina, aguantamos mucho, pero nuestra luz se desvaneció, ahora lo sé, ahora lo entiendo, aprendí que lo importante no es encontrar a tu compañero eterno, si no perseverar juntos hasta el fin. Su amor eran bonitas mentiras, mentiras de verano, mentiras bajo un árbol, mentiras como los cadáveres que cuelgan de él, si todavía pudiera llorar no pararía.
En soledad acorralada, ridiculizada y rechazada, abandonada, falsedad y dolor son mi compañía. Rogaba porque no me dejara en el temblor y la desesperación por el consuelo de sus brazos. ¿ No hay nadie capaz de salvarme?
Ahora me limito a hacer caso a mi corazón, ahora siempre lo hago. Tenía pensado conquistar el mundo a su lado, el latido de nuestros corazones era el único sonido en la oscuridad donde nos refugiábamos para demostrar nuestro amor secreto, desearía que el viniera caminando por aquí, bajo este árbol donde lo bese por primera vez, donde esta pequeña niña hace conjuros y oraciones potentes, donde recuerdo sus bellos ojos negros, la espesura de su cabello, y el éxtasis de su boca, lo espero aun, siempre y por siempre.

Andrea Escobar

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