Visión Universitaria
Entrañable misericordia
Una vez me enamore, fue horrible … Lo recuerdo bien, fue un amor penetrante hasta los huesos, comenzó inocentemente, amistoso, jugueteábamos como niños, dos pequeños locos tratando de conquistar al mundo, y nadie podía detenernos. ¿ Cómo nuestro pequeño mundo pudo convertirse en un infierno?
Recuerdo su blanco semblante siguiéndome a todos lados, sutil siempre, sus delicadas palmaditas en la espalda, efímeras y tranquilizantes como un purgante de amor.
Fue tan bello …
Aquella noche, los dos solos, nos despedimos cálidamente, un conmovedor abrazo toco mi corazón, mi mundo ahora eran sus brazos, acogedor entre sus pecho ardiente, estaba protegida, me sentía pequeñita. Decidí ser valiente y dejarlo todo, todo por él, ¿ Qué más pedía en este mundo? Solo tocar sus labios y pasar la eternidad junto a él. Él era el amor más puro e inocente que había tenido en mi corta vida, fue una entrañable misericordia, segura estaba que los cielos se habían abierto para dar paso a un amor predestinado.
Estaba equivocada.
¡ Oh!, recuerdo el verde de los montes y la brisa fresca que acariciaba nuestra delicada piel, aquellas ganas de correr hacia él, como si el mundo fuera a terminarse, como si nada, absolutamente nada importara. Aún le extraño cada momento de mi vida, como si la muerte impetuosa se acercara pronto y nuestro amor fuera más fuerte que el Seol. Nos encerramos juntos … era mi mundo.
EESJojutla
Su cabello, amaba su cabello negro, sus oscuros ojos profundos, se asomaba su deleitable alma y amaba que me mirara, lo recuerdo. Amaba sentir su boca tan cerca de la mía, profesaba un poderoso beso, tan peligroso como el pecado mismo. Su cuerpo, su cuerpo hacía sentir corrientes eléctricas tan potentes que eran la muerte en el paraíso encerrados en la misma esfera. Pero lo que más amaba de él, era cuando sus esqueléticos brazos me tomaban con fuerza indescriptible, me tomaba para besarme con la furia de los huracanes, con la potencia de dos amantes destruyéndose con la entrega de sus almas, el cielo corría peligro.
Nuestro camino era corto, pues se marcharía para siempre, las puertas de infierno se abrían para tragar nuestros espíritus, pero el infierno ya estaba presente, no había nada que temer, su ausencia ya era mi infierno, una tortura continua e incoherente … la locura se apoderaba de mí.
Me prometió su amor pero jamás se quedaría, sus manos se unieron con las mías, mi corazón fue suyo y se lo llevo, con mi vida, con mi mente, con mi luz.
Ya no, ya no puedo amar, ya no puedo dar bellas promesas, esta pequeña niña espera a su amor bajo el árbol frondoso donde entregaron su pasión. Su amor era lindo, lo más lindo que pudo existir, una flor con un rojo ardiente, delicada como sus caricias, sagradas como el cielo.
He llorado noches completas, sola.
Ya no podemos volver amar como antes, no somos los mismos, tras los largos años transcurridos, aun pienso en él, suya y de nadie más, un amor secreto vagando de eterni-
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