Visión Universitaria EESJojutla
3- 72 No hay manera en que el cuerpo enmiende al alma y vende el brazo y cure la herida de adentro lo que afuera se despedaza. Cuando la infección se ha extendido por dentro de la piel y cada célula se va gangrenando ya nada se puede hacer. No hay forma de reparar la inminencia de la muerte que se planta sobria frente a la vida en la hora de la fiebre, en la asfixia, en la cicatriz que no cierra, van surgiendo las mordidas, y tarántulas de las costras con tantas patas con tantas patas … Ya evacué lo que me queda vivo marchó amputado fuera de mí sin mirar atrás sin mirar atrás … Al abrir cerré.
70541 Si el oído ajeno enmudece y gritan los ojos hasta desgranar sus pupilas, enseña a tus manos la prudencia de las hojas, que no buscan el piso ni miran con terror sus tallos flacos, cansados de asirse a la siguiente primavera. Si la boca ajena no oye y llena su espacio con un palacio de palabras, enseña a tus pensamientos la quietud de las agallas, que sujetan la esperanza del valiente en cada puño que levanta.
226 Eres mi guerra, marabunta, legionaria. Cuando te agolpas en mí formando colonias todo se me vuelve nido y fluyo, soy un río.
Vespoidea, leptanillinae, formícida y constante, invicta te enciendes roja en tu cintura, cármica en tu tórax soy la tierra, el lagar de tu furia.
404 Me desprendo roca a roca por la ladera de tu espalda, lentamente, boca a boca sobrevivo viento en contra el pronóstico del derrumbe que tu pecho placa tectónica dejó caer sobre mi piel terrestre, oscilando tus manos desiertas sobre la cordillera de mis muslos, sobre la corteza de mi vientre donde tu boca es el epicentro de todos mis temblores.
4: 35 Al tacto índice sobre mi piel desnuda le sobrevive un sueño deja-vú recordatorio del polvo tic tac a las dos, cuatro y treinta y cinco, cuando agujas acupunturas del reloj suenan ruido fonógrafo en la oreja para luego descomponerse y salir por la ventana desarmadas, hasta re ensamblarse en el oído,
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