La música me guio llegando a
una habitación descarapelada
color azulado, una muchacha de
unos 20 años sonreía impresionada
mientras sostenía entre sus manos
una esfera
de cristal con
muñequita de porcelana dentro
que bailaba, la chica parecía
amistosa y “normal” a
todas
aquellas personas extrañas que
había visto desfilar anteriormente.
empolvadas en la pared parecían
viejas y de muchos años, sus
hermosos vestidos eran cubiertos
de polvo, humedad y mugre, sus
ojos vidriosos
parecían que
miraban fijamente hacia a mí; me
impresionaron,
baje la vista,
sobre el piso unas mesas
de
forma rectangular enormes se
encontraban en el piso, sobre
ellas había muchas más.
Sonreí
acercándome
a
la
muchacha la cual me pregunto
mientras me enseñaba
En fila una serie de esferas como
la que tenía en mis manos,
parecían
envueltas
entre
telarañas, más atrás se veían unas
cunas de bebes, dentro estaban
lo que parecían muñecos recién
nacidos
llenos de tubos con
aspecto a niños muertos.
¿Es encantadora verdad?
¡Lo es! Sonreí, y la tome entre mis
manos mientras la veía bailar
dentro de esa esfera entre nieve
falsa, la música se apagó y salí de
ese lapso de impresión en el cual
me tenía envuelta, fue cuando me
di cuenta que había encontrado
un sitio aún más perturbador lo
que principio
me pareció un
museo o una colección de
muñecas poco a poco iba
tomando una
forma más
escalofriante.
Cientos de muñecas de porcelana
inundaban la habitación, había de
todo tipo y tamaños la habitación
parecía hacerse más enorme de
lo que me había parecido al
principio, las muñecas apiladas y
Volteé la vista buscando a la
muchacha
que
apenas un
instante atrás sonreía a mi lado
había desaparecido, baje la
mirada
asombrada
y
en
pequeña mesa había aparecido
una serie de viejas cruces de
madera en fila y algunas otras de
cabeza.
¡Brujería! Pensé! Muy asustada.
Un olor putrefac to invadió la
habitación y mi corazón comenzó
a acelerarse
fuertemente de
pronto algo dentro de mi grito:
- ¡¡¡Corre es un bruja!!!