Solo girar un poco mi cuerpo y sin dar un solo paso
me encuentro en el cuarto de baño, ese baño que
está fijo en mis recuerdos, con su closet incrustado
en la pared que guardaba los utensilios y
productos de limpieza, ahora y aquí en medio de
la historia, me veo buscando en una caja de
cartón que está llena de chucherías, juguetes,
cubetitas, llantas salvavidas de plástico inflables,
deslizadores, todo exclusivamente su uso en para
la playa, el traje de baño que necesito, me doy
cuenta para mi desgracia, de que no hay nada a
mi gusto, saco y riego por todo el piso hasta que
finalmente me decido por un traje de una sola
pieza con un estampado de colores moteados
entre rosas y azules, pero que es el que me queda
a la talla de mi delgadísima figura que tenía
entonces.
De regreso y ya vestida con ese horrible traje de
baño, busco con la mirada a los niños y no los veo
en ningún lugar.
Entro lentamente a la alberca llena de agua
marina y gente desconocida compartiendo
jubilosamente, sin embargo yo me siento perdida
entre todos ellos, no encuentro relación alguna,
observo a mi alrededor, busco algo familiar, algo
que me diga que es lo que hago yo ahí, que me dé
la razón y el sentido de pertenencia, sin
encontrarla. Me sumerjo empujada por el instinto
Salimos a la superficie inseparables al unísono e
iniciamos un juego de manos salpicando de
agua nuestras caras, retozando y gozando del
reencuentro.
Finalmente me despierto. Con una leve sonrisa
en mis labios y deseando continuar con esa
agradable emoción de haber compartido
dormida la inverosímil experiencia de estar allí
mismo, en mi casa, todos los escenarios en el
mismo lugar y al mismo tiempo, con las edades
de entonces y el entendimiento actual saturado
de una mezcla de épocas, me levanto y sin
hacer 7V