“La ciencia y el arte tienen
raíces muy similares:
observar y cuestionarse el
mundo que nos rodea”
lleno de vida, una vida que no vemos, pero
que es tan importante como las demás”.
Ha vivido entre Arica y Antofagasta casi
toda su vida: “Quise ser científica desde
que tenía 10-11 años, cuando leí sobre la
oveja Dolly”, dice. Otro detonador de su
vocación fue Pokémon. “Lo conocí en esos
años, gracias a un amigo. Cuando lo jugué
por primera vez, pude descubrir un nuevo
mundo, compuesto por interesantes seres
que conviven con humanos. Allí puedes
ser apoyado por un científico -el profesor
Pokémon- para identificar los organismos
que habitan las diferentes regiones. Su
creador, Satoshi Tajiri, vivía cerca del
bosque y le gustaban tanto los insectos,
que quería ser Entomólogo (especialista
de insectos). Satoshi reflejó en Pokémon
su deseo de descubrir los seres que viven
en el mundo. Si lo pienso, hoy hago algo
similar con los fagos, que es a lo que me
dedico”.
“Bastantes de mis colegas y amigos
–agrega- fueron influenciados por este
juego, que de alguna manera los orientó
para entrar en el mundo de la biología.
En la ilustración pasa algo similar, ya que
el arte de este juego es fascinante y te
motiva a crear otros mundos. Muchos
entramos a conocer la animación con la
serie animada de Pokémon, así como otras
series japonesas y norteamericanas. Creo
que este juego me influenció tanto en mi
camino de científica como de ilustradora”.
Alexa muestra con orgullo sus raíces
aymaras: “Mis raíces son muy importantes
para mí, no sólo por lo que significa una
comunidad indígena, sino también porque
es parte de mi historia y la de mi familia;
aquellas tradiciones con las que me crie
son las que intento mantener hoy en día
y me siento orgullosa de ser Aymara. Mis
raíces Aymaras son uno de los motores
principales de mi persona, quisiera que
más indígenas entraran en ciencias, que
aún más indígenas mostremos el orgullo
por nuestros orígenes”.
CURIOSIDAD
Además de las series animadas, la joven
asegura que la curiosidad fue clave a la
hora de despertar su vocación científica:
“Mi familia y en especial mi mamá,
siempre me enseñó a cuestionarme el
mundo que me rodea. Ella es enfermera,
así es que el tema de los microorganismos
formaba parte de nuestras conversaciones
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