capacidad de familiarización con la cultura de datos.
Los datos que se recopilan deben alinearse claramente con los
objetivos de todo el sistema educativo. Es preciso garantizar que se pueda
acceder a ellos con seguridad, analizarlos y compartirlos de manera
responsable y eficiente entre los miembros de la comunidad educativa.
El análisis de datos ofrece condiciones para sostener niveles
adecuados de calidad educativa. Muestra la posibilidad de utilización para
mejorar los planes de estudio, medir el progreso hacia los objetivos de
aprendizaje y desarrollar estándares de equidad.
Un reporte de desempeño grupal se perfila como una iniciativa para
visibilizar a los padres de familia o representantes sobre la tendencia de logros
por parte de los estudiantes. Sería suficiente con incluirlo en los informes
académicos de los periodos de lectivos y poder monitorearlo.
Las necesidades, infraestructura y recursos de los cuales disponen las
unidades educativas determinan los alcances y limitaciones para integrar el
análisis de datos en las mejoras basadas en evidencia.
La cultura de datos contribuye a transformar el universo académico. Por
una parte, los docentes pueden tomar decisiones informadas que incidan de
manera positiva en los resultados de los estudiantes, y estos, a su vez, ganan
conocimiento sobre lo que deben hacer para satisfacer sus necesidades
académicas.
Se produce una cultura de datos cuando una institución educativa se
compromete a usar datos para la mejora continua en los niveles de educación,
y a su vez enfatiza en la colaboración y capacitación a los docentes para que
tomen decisiones por las cuales serán responsables.
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Arbitrado
beneficios de la educación que reciben, dependen en gran medida de la