El uso efectivo de los datos en la era digital resulta fundamental para
mejorar casi cualquier proceso. Nos referimos a datos como al conjunto de
información que sobre una determinada unidad o entidad se ha conseguido
recopilar, y que pueden ser utilizados por varias personas para alcanzar fines
relacionados con la toma de decisiones.
Si consideramos a los estudiantes como parte de una entidad concreta,
podemos decir que, durante la vida académica de todos ellos, se ha
conseguido recopilar abundante información. El récord académico o historial
que corresponde a cada miembro del conjunto de datos, por sí solo no dice
mucho; pero esos datos analizados desde la complejidad, se convierten en
una fuente de información pertinente que puede marcar la diferencia. Sin
embargo, a pesar de su proliferación, la información que contienen estos
conjuntos de datos, sigue siendo subutilizada por la comunidad educativa para
aumentar el desempeño de los estudiantes.
Los sistemas educacionales y miembros de la comunidad educativa que
tienen la responsabilidad de tomar decisiones en el proceso de enseñanza-
aprendizaje, precisan planificar un uso más eficiente de los datos (evaluar
problemas, desafiar creencias, exponer diferentes hipótesis y/o plantear
preguntas más focalizadas) como contribución a la transformación de las
prácticas
educativas
y
mejoramiento
del
desempeño
escolar.
Tal
determinación, favorece acciones más contextualizadas, tomando en
consideración que la visualización y valor contenido en los datos contribuye a
despejar interrogantes sobre los cambios requeridos para suscitar el
mejoramiento escolar.
Si bien las posibilidades que ofrece el análisis de datos en los entornos
educativos, favorecen el cambio de perspectiva sobre la toma de decisiones,
continúa siendo endeble su reconocimiento, análisis e implementación.
Respecto a la incorporación del estudio de datos como paradigma
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Arbitrado
1. Introducción