Revista Scientific Volumen 5 / Nº 15 - Febrero-Abril 2020 | Seite 243
de actuación de la comunidad educativa. La potenciación de las metodologías
activas en el proceso de enseñanza aprendizaje, tendrá el efecto esperado en
la producción de los nuevos saberes con pertinencia social, si se cultivan en
el proceso de formación valores éticos, teniendo en cuenta el desarrollo de un
sistema de influencias educativas coherentes, donde la ética rija el modo de
actuación de cada miembro de la comunidad educativa, lo que constituye una
prioridad de primer orden para la formación de un nuevo ciudadano.
Por ello, la implementación de un proceso de democratización en la
dirección, comenzando a transitar de una relación de subordinación en la
institución educativa, a una relación de cooperación y colaboración que
favorezca la participación y reflexión desde la diversidad, constituye una
prioridad en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Priorizar un clima
emocional-afectivo en el desarrollo de cualquier actividad que se planifique,
implica las relaciones interpersonales y el desarrollo de valores éticos
compartidos.
En este sentido, se demuestra una vez más, la prioridad que se le debe
dar a los afectos, sentimientos, emociones, para lograr la transformación
positiva del sujeto en la sociedad, que implica no solo asumir un
comportamiento ético desde el desarrollo de valores, sino, comprender la
sociedad en su conjunto desde un enfoque holístico de integración para la
toma de decisiones, que implique no solo el yo, sino él nos-otros. Reconocer
la historia de cada individuo, la búsqueda de información que favorezca la
comprensión de las actitudes del otro, aprender a ponerse en la posición del
otro, constituyen elementos de gran significación para el docente, en su
dirección de la enseñanza y aprendizaje.
242
Arbitrado
complementa el efecto de los objetivos, con el fomento de la ética en el modo