El pensamiento computacional es un concepto que fue planteado por
primera vez en el año 2006, y a partir de ese momento, ha venido ganando
popularidad debido a su prometedor impacto para todas las personas, ya que
su premisa principal es que conceptos asociados al ámbito de la computación
pueden ser utilizados para la resolución de problemas en otros ámbitos, y
según Trilling y Fadel (2012): “Muchos consideran que la resolución de
problemas es la nueva base del aprendizaje del siglo XXI” (pág. 50). Por esa
razón, es relevante reflexionar sobre el pensamiento computacional.
Como el pensamiento computacional se basa en resolver problemas
haciendo uso de conceptos fundamentales de la computación, según Compañ,
Satorre, Llorens y Molina (2015) “Nada mejor para desarrollar la habilidad de
resolver problemas usando conceptos informáticos que una asignatura de
introducción a la programación” (pág. 1). En ese orden de ideas, según Ortega
y Brouard (2018): “La programación está incluyéndose en los currículos
educativos de todo el mundo para desarrollar el pensamiento computacional”
(pág. 129).
El inconveniente de promover el desarrollo del pensamiento
computacional con los cursos introductorios de programación está relacionado
a las dificultades que son propias del aprendizaje de la programación. Por
ejemplo, en el ámbito universitario, Pérez y Castro (2018a), indican que el
razonamiento lógico: “ha sido detectado como una debilidad de la mayoría de
los estudiantes” (pág. 8); Pérez y Pedroza (2018): reportan que los
estudiantes: “han presentado un bajo rendimiento académico” (pág. 635); y
Pérez y Castro (2018b), señalan que los estudiantes: “se han mostrado
desmotivados en los últimos semestres” (pág. 68).
De manera particular, en el ámbito universitario es muy importante el
pensamiento computacional porque provee a los estudiantes con el perfil
requerido actualmente. Según Socorro (2018), el objetivo de las universidades
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Arbitrado
1. Introducción