mayoría de los casos a la situación económica, social y política de Venezuela,
sin embargo, se encuentra docentes que a pesar de las adversidades siente
su vocación activa, educan desde el corazón, la espiritualidad y amor a sus
estudiantes, de ellos se debe sistematizar las experiencias para la promoción
de la buena práctica educativa.
Finalmente, las escuelas deben ser consideras como espacios para la
paz, el aprendizaje de todos y de todas, la formación e integración de todos
los actores educativos (Docentes, directivo, personal obrero, personal
administrativo, familia, comunidad y organizaciones sociales y comunitarias)
para garantizar una educación desde el amor y la ternura para un proceso
educativo holístico que incluya todos los sectores de la sociedad, garantizando
las relaciones e integración necesarias para la creación de ciudadanos con
valores como: tolerancia, respeto, amor y honestidad.
4. Referencias
García, A. (1990). Primeras Jornadas de Educación para la Paz. Un
objetivo pedagógico: educar para la paz. Pedagogía social: revista
interuniversitaria, (5), 166-174, e-ISSN: 1989-9742. Recuperado de:
https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2577069
Hernández, O. (2016a,b,c). Incluir desde lo amoroso: Una mirada desde la
Pedagogía del Amor y la Paz. Ra Ximhai, 12(3), 261-269, e-ISSN:
1665-0441. Recuperado de:
http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=46146811017
López, M. (2012). La Escuela Inclusiva: Una oportunidad para
Humanizarnos.
Revista
Interuniversitaria
de
Formación
del
Profesorado, 74(26,2), 131-160, e-ISSN: 0213-8646. Recuperado de:
https://www.aufop.com/aufop/uploaded_files/articulos/1396551140.pdf
Pérez, A. (2001a,b). Se necesitan Maestros. Venezuela: Centro de
275
Arbitrado
dado por factores externos que afectan su labor pedagógica referido en la