poder, conceptualiza un psicopoder del que surge la psicopolítica. Articula sus
argumentos y consideraciones habiendo tomado por válida la autonomía y
libertad de la dimensión subjetiva humana, como si esta, de hecho, estuviera
escindida de la corporalidad.
El resultado de tales preconcepciones a la hora de caracterizar una
noción de poder y de presentar una consecuente concepción de lo político
implica una filosofía que explora con mucha pertinencia y agudeza los
elementos psicológicos y filtros heterónomos de la construcción de la
subjetividad. Nadie le niega a Han sus grandes aciertos en lo que se refiere a
esta indagación sobre la dimensión invisible humana, aquella que reside, si es
que reside en alguna parte, en el interior de los cuerpos y que no se deja
transparentar más que por la voluntad de los sujetos. La propia voluntad de
los otros es invisible para nosotros, la subjetividad es intransparentable, a
menos que los mecanismos de manipulación de la voluntad produzcan un
sujeto que desee visibilizar todos los aspectos de su vida pese a volverse con
ello más manejable.
Quizás a Han le falta percatarse de los efectos políticos, no patológicos,
que causa en la corporalidad el poder-dominación asimilado a la voluntad,
pues cuando psique y dominación se mimetizan, la causalidad que existe entre
la fabricación invisible de un sujeto y el uso de las fuerzas subyacentes a los
cuerpos sustrae por completo la capacidad que tiene el cuerpo social para
erigirse como poder.
5. Referencias
Domínguez, M. (2019). La Cibersociedad: Modelo por Competencias
Digitales y Desafío en la formación Profesional del Profesor
Universitario. Revista Scientific, 4(12), 312-328, e-ISSN: 2542-2987.
Recuperado de:
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Arbitrado
de cuerpos individuales y multitudinarios. Han psicologiza y subjetiviza el