Una vez culminada la exploración de los constructos teóricos, se llegó
a las siguientes conclusiones: Primero, las competencias tecnológicas del
docente para la innovación de la praxis educativa, requiere además de la
vocación de servicio, estudiar los nuevos paradigmas didácticos para
desplegar su capacidad reflexiva y asumir el compromiso de adquirir las
habilidades tecnológicas para asumir los requerimientos de una sociedad
global.
Segundo, la responsabilidad social representa un estado de conciencia,
que puede darse de manera individual, asumido por cada uno de los
elementos que conforman a la sociedad. Desde esta perspectiva, la ética, no
aparece como freno al interés de la organización sino al contrario, como
empuje para su provecho y modalidad de funcionamiento de una mayor
articulación entre las funciones de docencia, investigación y extensión.
Tercero, uno de los retos que afrontan los gerentes de las
organizaciones
empresariales,
es
precisamente
asumir
una
gestión
estratégica prospectiva que oriente sus gestiones con la incorporación de otras
alternativas que requieren roles cambiantes para lo que se requiere elevar los
niveles de madurez organizacional.
Finalmente, la responsabilidad social universitaria debe promover una
perspectiva reflexiva de los gerentes académicos para trascender la labor
formativa, desde una mirada prospectiva estratégica en un pensamiento
sistémico, sin barreras disciplinarias que asuma una actitud desestructurada
de la complejidad, creando nuevos espacios de gestión presente y futura de la
organización académica orientada a egresar profesionales con conocimientos
pertinentes a las demandas de la sociedad contemporánea, personas
comprometidas con mejorar la calidad de vida colectiva desde una visión
planetaria.
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Ensayo Arbitrado
4. Conclusiones