Revista Scientific Volumen 3 / Nº 8 - Mayo-Julio 2018 | Seite 277
La sociedad ha dado señales de irse configurando entrando y saliendo
de momentos históricos caóticos que deliberadamente los seres humanos
propician para establecerse como dominantes unas sobre otras y configurar
un orden aparente mundial. El problema central de este orden, es que está
sustentado en instituciones que quieren mantenerlo para dar respuesta a una
ideología dominante y no a las verdaderas necesidades de las personas que
conforman a la comunidad.
Sánchez, Hernández, y Pérez, (2007a), afirman que:
Dentro de la complejidad de nuestra situación actual y en la
esfera de la violencia, se presenta una violencia que opera
ciegamente, que pervierte la condición humana y el ámbito de
la interrelación entre los hombres, es una forma de decadencia
social que hasta hoy se le ha dado la categoría de amenazante,
pero también es una indigencia del corazón humano que se ha
convertido en una hostilidad e indiferencia tajante frente a los
demás hombres… (pág. 8).
Los autores afirman que; “esta violencia tiene su nombre: la
discriminación, que es ante todo un fenómeno social, una situación de
exclusión, de no reconocimiento, pero también, es el resultado de la
indiferencia moral hacia el otro…” (Sánchez, Hernández, y Pérez, 2007b: pág.
9).
Ahora bien, en esta discriminación que hace la sociedad hay que prestar
especial atención de aquellas que surgen cuando se le asigna un atributo
negativo a cualquier miembro de la comunidad, porque está orientada a
establecer, como algo normal, una clasificación que pretende asignarles a
estos individuos un menor valor y agruparlos en una categoría para pretender
mantenerlos al margen de los derechos que como ciudadanos le
corresponden.
En este sentido, es vital preguntarse quién o quiénes son los
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Ensayo
2. Desarrollo